Un hombre con traje impoluto y peinado bien cuidado entra en un banco. Los clientes que esperan su turno lo observan. Llama la atención, parece un tipo importante. Sin embargo, en su camino al mostrador vemos que las piernas le pesan y que su espalda está arqueada:
– Buenos días. Quería sacar 230.500 euros.
– De acuerdo. ¿Algo más?
– Sí, ¿tienen flores?
– No. ¿Por?
– Porque también necesito una razón por la que vivir.
– Buenos días. Quería sacar 230.500 euros.
– De acuerdo. ¿Algo más?
– Sí, ¿tienen flores?
– No. ¿Por?
– Porque también necesito una razón por la que vivir.
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