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miércoles, 3 de febrero de 2016

ADORADA (Título); SEUDÓNIMO (Alcores)


ADORADA



Si alguien quería comer, ella debería hacer el exquisito plato; si había dinero para un capricho, primero los de él; si había que decidir la ropa de los niños, para ella la decisión; si se necesitaba una camisa planchada, lo haría ella; si un niño se despertaba con fiebre, ella se levantaría, él seguiría durmiendo; si alguien podía tomar una cerveza a medio día, sería él; si él estaba trabajando, nadie lo podía interrumpir; si ella quería leer, ¿qué haces con ese libro?; si ella opinaba, "tú no sabes de lo que estás hablando".

Pero, ¿de qué te quejas si eres una mujer con trabajo, adorada por su familia y felizmente casada con un hombre ocupadísimo… que no pega?

(FRICCIONES NUMÉRICAS- Ross)



                         FRICCIONES NUMÉRICAS 

                   2 + 2 = 4
                   Fue entonces cuando el 3 dijo a los doses:
                   -Me estáis haciendo de menos.

viernes, 22 de enero de 2016

¡AY! (HESCRITOR)




– ¿Microrrelato?  –Me pregunté como molesto, viendo su anuncio. –¡Y de 120 palabras!        –proseguí inquisidor. Cómo no, si poco antes había yo tenido serios desacuerdos conmigo mismo al intentar, en vano, escribir uno. Bueno, de sólo 100 palabras, pero éste era casi igual.  Entonces pensé que un relato así, tan breve no lograría impactar tanto que ganase. Casi me jacto de mi procaz razonamiento, cuando me surgió otro: ¿Cómo? ¡Entonces ninguno ganaría!...  Y decidí, ahora sí con buen tino, ilustrarme más antes que aventurarme a escribirlo. En Wikipedia averigüé que hay microrrelatos desde un renglón hasta más de una página. Entonces debí reconfortarme; pero en cambio, me desconcerté más. Fue cuando tomé mi decisión final: –Mejor no concurso.


Divina Errata (Donnie Darko)

A Dios se le escapó un soplo infinitesimal de su poder: la Omnipotencia.
Esta, si bien podía ir a cualquier parte –una roca del Egipto
prehistórico, el ojo izquierdo de Saramago o la primera letra de la
Poética–, eligió, Quién sabe Por Qué, la mente de un hombre
contemporáneo.
Este, por estar dormido al tiempo de obrarse tan divina errata, ni lo
notó. Poco después, al oír en sueños la alarma del reloj, pensó que no
quería despertar. Y jamás lo hizo: cumpliendo su mandato, el Universo
entero desapareció.
Dios, ilimitado y sempiterno, no se percató de un suceso tan trivial.

∅ (Beatriz Viterbo)

El semiólogo no le halló sentido a la vida. Se suicidó.

Mi primer hogar (Buganvillero)

Vivo dentro. El espacio es oscuro y pequeño, aunque cálido y acogedor. No me quejo.


Llevo meses aquí y ya no aguantaré mucho más tiempo. Pronto tendré que salir.


Las paredes de esta casa son realmente finas, se escucha todo. A veces no me queda más remedio que dar una patada a ver si se callan, pero raramente funciona.


La vida aquí es llevadera. No me falta descanso ni alimento.


¡Un momento! ¡Hay movimiento! Me reclaman fuera. ¡Pero necesito tomarme mi tiempo!


En unas horas mi mundo da vueltas...


Por fin me decido. ¡Voy a salir! Asomo la cabeza… ¡Qué luz! ¡Me ciega! ¡Tengo unas ganas terribles de llorar! Entiéndeme. Llevaba meses allí, viviendo dentro de una tripa.

Ángel (Gato de Cheshire)

Ángel llevaba horas desnudo sobre un pedestal en el taller de escultor. "Serás un bronce precioso" le dijo el afamado artista al comenzar la tarde. Ahora oscurecía y apenas una mala copia de su cabeza emergía del gran bloque de cera.

–Estarás agotado, descansa un poco, te preparé un té.

Tras el primer sorbo, el joven modelo sintió una pesadez súbita de los párpados, un sueño que no podría vencer
---

–Ángel se llamaba,– confirmó a la policía días más tarde–, posó para mí el lunes, le pagué, se marchó y desde entonces no he sabido nada más de él.

Explicó con medida humildad al tiempo que su mano acariciaba la ultima de sus pertubadoras esculturas de bellísimos ángeles desnudos

REPARACIÓN Y DUPLICADO (An)

REPARACIÓN Y DUPLICADO


 Detective amateur resuelve el famoso misterio de "por qué en los comercios de reparación de calzado también se duplican llaves".


En declaraciones esta tarde ha expuesto la relación entre ambas actividades: "Durante el allanamiento nocturno por la investigación de un local sospechoso se me desgarró la sandalia. Regresé por la mañana para conocer al dependiente y solicitar el arreglo. Una opresión en el pecho me hizo pedirle un duplicado de su llave. Actualmente vivimos juntos."


Anteriormente había interrogado a varios dueños de establecimientos similares sin obtener respuesta y causando la crisis existencial de algún empleado, llegando a provocar el cese del negocio.  


Otras fuentes aseguran que se trata de una prueba insuficiente y acusan a los medios de sensacionalismo. 

SUBIECTUS (J.J. Sanz)

        El hombre está echado boca arriba, sobre una tumbona forrada de cretona azul, con los ojos cerrados y una mueca que bien podría confundirse con una sonrisa.
        Llegó al hotel ayer, trece de julio, recuperando una costumbre de cuando aún vivía su esposa.
        Aunque Don Camilo percibe un sueldo irrisorio en su trabajo de funcionario, cada año consigue ahorrar lo suficiente para las vacaciones, una vacaciones de soledad y
        nostalgia.
        En el salón principal suena la "Gran Polonesa Opus 22", de Federico Chopin; bailó esta pieza con Mercedes la noche en que la conoció y se enamoraron. Acaricia la
        navaja que siempre lleva en el bolsillo pensando qué distinto sería todo si no hubiera regresado a casa una hora antes.

El Tren a las Nubes (Amlapura)

Caminé bajo ese sombrero de sol que amarronó mi piel hasta que subí al tren de vagones color cielo y llegamos al cielo mismo.
El tren fue bordeando la montaña hasta que llegamos a San Antonio de los Cobres, justo donde la locomotora se empacó. Una coplera nos consoló con melodías quejumbrosas pero amables.
Después armó un contrapunto con otro coplero hasta que unos ómnibus llegaron para rescatar los pasajeros de vuelta a la ciudad.
El sol seguía quemando, pero nos resguardamos tras la sombra que proyectaba el tren.
¡Ah, qué bien se siente!
Instintivamente saqué las hojas de coca y me puse una en la boca.
El calor siguió ahí conmigo.

Descarrilada (El Pastor Mentiroso)

"Paciendo en la estepa no hay futuro", cavilaba la corderita mientras tanteaba unos hierbajos que crecían bajo la piedra.


El labrador saltó la tapia y avanzó hacia la bolita de pelo blanco, que sintió una mezcla de alivio y vergüenza por haberse metido en aquella aventura.


El perro se detuvo, observó la situación y, súbitamente, se abalanzó sobre ella agarrándola del pescuezo con demasiada fuerza.


- ¡Liendres! - La pequeña oyó al humano del bastón vociferando.


- ¡¡Lieeeendres!! Condenado chucho… - El hombre no podía verlos desde allí.


Tras la cerca de piedra, que ella se había empeñado en superar, los colmillos del perro se hundían en su garganta mientras un charco de sangre caliente se extendía bajo sus patas. 

"Contradicciones" Lua Hook

Pasó toda su niñez entre el desierto y la nada, rodeada de cabras y de pobreza. Jugaba con las piedras, hablaba con el sol, no sentía hambre porque era una sensación tan desconocida para ella como constante. La infancia es la etapa más feliz de la vida en la cual la inocencia y la inconsciencia son dos habilidades vitales que se van debilitando al crecer.

Se enamoró de un chico valiente que pasó por allí sin querer quedarse, un chico que la destrozó la vida al mostrarle otro mundo que no conocía.

Cariño, me voy al pasado, vendré a cenar (H. G. Wells)

Odio cuando mi marido viaja al pasado con la máquina del tiempo. 

Quizás es por su clon que se queda conmigo en el presente. Es él, es mi marido, pero no sé, me siento incómoda. Además, cambia repentinamente de sitio, de ropa, de peinado. Es imposible mantener una conversación, ¡me pone de los nervios!

Yo no le digo nada cuando vuelve, pero lo nota. Lo sé porque últimamente no viaja muy lejos y se pone a cambiar mis recuerdos, regalándome flores, preparándome el desayuno... Piensa que no me doy cuenta. Naturalmente, me hago la loca.

Otra vez llega tarde a cenar. Iría a buscarle, aunque no sé... Llamadme antigua, pero no me veo dejando a nuestros dos clones a solas.

(El barco de papel - Lucho Rodriguez)


Una tarde de tormenta fue construido. Con manos expertas, el veterano dobló los pliegues, para luego salir a la calle con su impermeable y sus botas de lluvia. Caminó por la calle principal cuesta arriba saltando charcos de agua.  Y en cada salto sintió el ayer.


El barrio ha cambiado, como también lo ha hecho su rostro, y el papel.

Ahora está el viejo al final de la calle donde empieza el camino de tierra. ¡Ahí va el barquito de papel!


El viejo contempla el agua que corre calle abajo llevándoselo, y ella presenciará un cambió de generación. Quizás  algún niño lo recoja cuando entre ripio y barro lo encuentre olvidado.



SIGILO (hormiguita)

El despertador cae al suelo. Se levanta con prisa, sin calma. Un abrigo en un suspiro. Coge su bolso y su pasaporte y recorre el pasillo. En la habitación contigua él duerme, tan dulce, tan tierno. Lo observa. Lágrima al suelo. Después sale corriendo. Portazo con el viento.

El tiempo se le echa encima. Es un desastre. Le ha vuelto a pasar. Tantas prisas. Sumergida en su rutina terrible. Con descuidos, sin reparos.

Tráfico horrible. Pero llega. Le esperan en una oficina. Sale contenta. Dos pasajes entre las manos. Y una sonrisa entre las orejas.

Cuando regresa él despierta. Coloca algo sobre sus manos. Un castillo y una maleta.

¡Feliz cumpleaños mi niño, te regalo un viaje de cuento!

Humildad - (Taormino)

La vieja coge yesca y pedernal, y con la maestría que le dio el tiempo, enseguida enciende un alegre fueguito en su 
cocina antediluviana. En una sartén, tan usada y renegrida como ella misma, vierte un buen chorro de oro verde en el 
que fríe sendos huevos, rescatándolos con su querida espumadera de olmo centenario. Empuña dos chuscos de pan 
para separar porciones de la brillante gelatina, que devora con el mismo placer de cuando era chica. Bebe luego un 
trago de vino de su compañera parra, a la que iguala en años y surcos, y tras un suspiro y una sonrisa, se tumba en 
el desvencijado camastro que la vio nacer, y se prepara para morir.  

Agradecer (MAR)

Salte aquel charco para hablar con alguien, nunca encontré a nadie y supe que debía agradecerlo. No me molestan las opiniones pero en ese momento solo necesitaba escuchar la mía. Estaba de mal humor y decidí no pensar. Pasó una mariposa verde y me puse alegre porque era de mi color favorito y eso fue agradable. Se alejo y note que mi humor había cambiado. Agradecí  el andar de la mariposa, note que en realidad no estaba sola, había miles de sentimientos que me acompañaban en ese momento, elegí los que mejores que hacían sentir, los agradecí. Me aleje de ese lugar dejando mi mal humor y llevándome lo mejor. 

Pedrito (Orly)

La habitación estaba fría. El miedo, la angustia y el placer se mezclaban en el aire. Una criatura se encontraba inmóvil, tenía los brazos atados y una mordaza en su boca para que sus quejidos no se escucharan. Se retorcía del dolor con cada nuevo ataque, no había descanso. El otro adoraba el poder y el control que tenía. En ese cuarto, diez minutos se sintieron como años.


Él tomó a la criatura y la sacó del cuarto, la miró y le dijo: "Pedro no hagas escándalo. Ahora, ve rápido a ponerte tu túnica de monaguillo, recuerda que es domingo y tenemos Misa". Como todo buen niño de diez años Pedro se secó las lágrimas y obedeció.

Tiempos relativos (candela)

Tiempos relativos

 

Saltó por la ventana el humor de la veintena. Quizás era noviembre cuando bajamos definitivamente las persianas. Mientras, las pelusas de rutina se amontonaban por nuestros rincones.

Un martes a las siete y dieciocho, mientras ablandaba una magdalena en el café, me dijo que había hablado con un abogado: Divorcio; lo pronunció con una pasión desconocida.

Después durante meses, repasé treinta años y dos hijos. El día que llegó la cédula de citación estaba en casa, en reposo por la operación de cataratas. Sarcásticamente coincidía la desaparición de toda clase de tinieblas.

En el juicio finalmente no apareció. Su ausencia la llené de humo en  casa, en concreto de cuatrocientas veintiuna cajetillas de tabaco.

Yo y mi manía de contar las cosas. Contaros las cosas. Pero el tiempo antropófago devora mis recuerdos. No, no sé cómo te llamas. Y perdona, no sabía que me estaba repitiendo.

 

 

Candela

''[No es] otra absurda historia de amor'' (El Principito)

Ella tenía cáncer... Él tenía miedo.

Durante mucho tiempo se preocupó por ella, en secreto, escondido entre las sombras del edificio que ambos compartían, temeroso de que ella pudiera leer la pena en su mirada.

Pasaron así los días, alejados el uno del otro, atrapados por sus propios demonios en un silencioso letargo. Pero todo puede cambiar en un instante, en lo que dura un microrrelato. Cierta calle, cierto semáforo, y aquel simpático...

-Hola, ¿qué hay?

-Bien, camino del trabajo... ¿Y tú, cómo va todo?

-Muy contenta, he superado lo peor... ¡Mira, ya tengo pelito y todo!

 

Él la acarició, y luego besó sus labios, un beso largo que ella dejó correr embriagándola. Era un adiós a todos sus demonios...