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martes, 11 de septiembre de 2018

"Rabia" (arrebatador)

"Rabia"

¡Los señores que van a tomar el ataúd, por aquí por favor!- convocó el empleado del cementerio a la voluntad del gentío. Todos los hombres de su vida –los mismos que encendieron la implosión de su cuerpo con desaires fulminantes- se descubrieron aferrados a cada una de las manijas del cajón. Los empezó a reptar una urdiembre de culpas hilvanadas sobre la mortaja. Debajo, imperceptible, el otro extremo del hilo rozó la comisura de su sonrisa helada que se hundía a golpes de tumba. El traqueteo abismal desprendió un músculo facial que cerró su última mordida… arrastrándoles.


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(CUNAS DE CARTÓN- José Antuán Gutiérrez)

"Cunas de cartón"

José Antuán Gutiérrez


 

Iniciaba mis prácticas como enfermero, fui designado a un hospital alejado de mi residencia; me inquieté primeramente, pues el cambio significaba distanciarme de mi familia en  pleno auge de crisis social. Al llegar a aquel lugar, mi primera impresión fue la de muchas personas acomodándose a tanta carencia; se eclipsó mi mirada, asombrado verdaderamente; continué recorriendo el lugar con luces intermitentes y calor intenso; me vulneró profundamente ver al final del pasillo, la imagen viva de la necesidad, habían sido improvisadas cunas con cartón para recién nacidos, dormían inocentes, y yo entendí la fragilidad de la vida ausente la Libertad.   


Escribidor escrito (Besmor Blunt)

Escribidor escrito

La Sombra Salada atormentaba a su clan. Harto de huir, el escribidor decidió enfrentarla, así que creó la Sombra Dulce: en una copa mezcló tierra con lluvia, espolvoreó alfabetos apócrifos y puso a reposar aquello entre el abrazo de Tierra y Lluvia, las gatas somnolientas en su equipaje.

Al séptimo día, fecha cabalística, despertó a las gatas con leche de tinta derramada para sustraer la copa. Luego contó tres veces hasta tres: cabalgó hasta la Sombra Salada que germinaba de la muerte solar. Como un guerrero, el escribidor vació su elixir.

Entonces su rugido fue traducido, sin querer. 

La mano alzada (horus1378)

El niño deja a un lado sus juguetes. Sus oídos se han hecho al paso acelerado del hombre que sube las escaleras con paso ligero. Entrelaza las manos y ruega porque el aliento del padre no se muestre embriagado. Mira a su madre, buscando la complicidad que el miedo les regala de forma gratuita. Un portazo resuena entre las atenazadas paredes. Los gritos acobardan hasta las lágrimas que huyen despavoridas de los ojos amedrentados. La mano alzada busca el rostro de la inocencia, el llanto del niño que no entiende nada, la pasividad de un mundo que mira hacia otro lado.

Leyenda urbana (Compostela)

Leyenda urbana

 

A punto de dar la doce unos pasos acompasados como el tic tac de un reloj resonaron sobre la acera. De pronto se escuchó un fuerte golpe. Luis miró por la ventana. Un desconocido le hizo señas con la mano. “¿Qué oscuras intenciones tendría?”. Temeroso, avisó a la policía. El coche patrulla llegó rápidamente. Un agente habló con el extraño. Después lo agarró del brazo y lo introdujo en el auto. Luis se sintió como un héroe. Más tarde, en el hospital un anciano era atendido del grave esguince sufrido esa noche.

Milagro(Marco)

Gutiérrez fue testigo de un horrible milagro. En uno de sus numerosos viajes por el país sudamericano, él, su mejor amigo Paco Pacheco y, el guía que los acompañaba, atravesaban la densa jungla del Amazonas. Paco, despreocupado e inmerso en el paisaje que le rodeaba, no se percató del corte que le había regalado una planta venenosa. El guía, que enseguida vio el suceso, le instó a que se lavara la herida lo antes posible. Y, en el rio más cercano, al meter el dedo en el agua, Paco gritaba de puro asombro. "¡Ya no hay corte!"    

"PREVISOR" (Visionario)

Deambulando por la ciudad ese hermoso domingo soleado, escuché una voz femenina detrás de mi hombro derecho mientras miraba un aparador, la cual me preguntó:

-¿Por qué hueles así?...-, era mi ex esposa, quien no se atrevió ni siquiera a tocarme para llamar mi atención cuando nos encontramos un año después del divorcio, yo, simplemente le respondí:

-¡Como está el país, hace dos meses que no me baño en una especie de capacitación o entrenamiento pues, además, sé que más temprano que tarde luego de cómo me dejaron tus abogados, terminaré viviendo debajo de un puente!...-.

 

(Visionario).

El Calvario (Pseudónimo: Medieval)

El calvario

   Padre, no sabe cuánto camino cada noche hasta el otro lado del poblado. A esas horas los habituales saludos de nadie recibo pues con prendas normales parece que ni siquiera reconocimiento tienen de mi figura. Me tiendo encubierto, y todo lo que hago es mirar a su balcón. Hasta que su vela se apague es que no regreso, en paz, hasta el convento. Mucho temo al Señor no tenerle preferencia, que si no tengo noche así, no hallo ya contento. Por eso padre obispo, firme mi traslado, y regáleme de una vez, el calvario de no tenerla cerca nunca más.

(Sueños sesgados, Atenea)

Sueños sesgados

Serafina y Serafín solían soñar sucesos que sospechaban sucederían, y subsistían con sucedáneos de suspiros, secreteando sutilezas subversivas, sumando sugestivos saraos, subsistiendo en sórdidas sonrisas, sorbiendo sorbos de sal y seda. Sostenidos por sortilegios, sufrieron sol y sed, socavaron siniestras sabiezas, subsanaron silencios soportables, sobrevivieron a suspiros, sortearon santidades salvadoras, sedujeron sequedades sórdidas, se sacudieron sollozos, sospechando sitios salteados de salvia salvaje, sugiriendo silencios susurrados, salpicados de sueños serenos.

—Si supieras —suspiró Serafín somnoliento.

—Si siguieras —susurró Serafina suspirando.

Y siguieron solos el sendero de los sueños sembrados sin saber que las semillas sucumbieron a la sequía. 

 

No me lo pidas (Sylvie)

No me lo pidas

No me pidas verde ni azul, sabiendo que siempre escribo con rojo, sabiendo que me conociste escribiendo con rojo y te gustaba. No me pidas algo que no puedo darte porque estarás provocando que intente dártelo y por lo tanto, que pierda parte de mi esencia, esa que tanto te enamoró, esa que no deberías querer cambiar si me quisieses tal y como soy, esa que si me quisieses bien, si me quisieses libre y no rendida a tus pies, jamás cambiarías. No me pidas algo que no puedo hacer, porque por ti lo haría.

Sorpresa (Trasgo)

   Apoyado el brazo en la ventanilla del coche, miraba con los ojos entornados al suelo de la acera, cuando se le escapo un fuerte silbido de admiración ante esas femeninas  piernas desnudas, cubiertas por un minúsculo short,  que dejaban ver hasta el nacimiento del culo.

De pronto se paró y dando media vuelta en su dirección, se quedo quieta.   Levanto la cabeza de las piernas y los ojos se le abrieron más de lo que creía que pudieran hacerlo tras ver  la cara de su  hija.

-Se acabaron los reproches sobre mi ropa.- sonrió maliciosa mientras le miraba fijamente.

El rezagado (Xacer)

María abre los ojos.  Escucha los motores de los coches que se alejan. Han matado a todos en la aldea. Ella se desmayó. Seguramente pensaron que estaba muerta. La sangre le resbala por los muslos, pero la hemorragia  no le duele. Seguir viva es lo que le desgarra el corazón Ante ella aparece un militar. María tiembla. Puede soportar la muerte, pero no la tortura y la humillación. El rezagado se quita la camisa y se arrodilla. Con la camisa le hace un torniquete. "¡No tengas miedo, yo te cuidaré!" le dice mientras la besa en la frente.


EL PODER DE LA PALABRA (ALEXANDROS)

Pocos volvieron a poner en duda el poder de la palabra cuando, tras largas y apasionantes diatribas no exentas de argumentaciones lógicas, los tres gigantes, en vez de golpear al enjuto caballero con sus enormes aspas, lo convencieron de que eran molinos.


7 Concurso Microrrelatos ( Juicio Final- Morosha)

JUICIO  FINAL



Cansados van los buenos, en busca de esperanza. Ensuciándose las manos para poder comer. Víctimas de un mundo injusto, sufren a diario desprecios. Desigualdades sociales, maltrato y abusos,cual plebeyos. Caminan estresados, buscando soluciones a problemas diarios.

Salpicados de oro, van los nobles injustos. Agradecidos por su legado, indiferentes a los desafortunados. Ignorantes de trabajo duro, del conocimiento y del leer. Disfrutan de sus días, creyéndose superiores.

Paseando entre ellos, justicia, suerte y muerte. Buscando nuevas víctimas para enseñarle al mundo lo que no quieren ver.


Morosha


Título del microrrelato: "El inconmovible" (Seudónimo literario: Piel Divina).

El inconmovible

Mi papá era inconmovible. Era una piedra humana. Me corté las venas con una gillette y ni una lágrima derramó. Empecé a tomar whisky a los ocho años, y él leía indiferente revistas porno en el living.

Él tenía una obsesión con los libros. No podía parar de sumergirse en las palabras ajenas. Entonces decidí un verano que pasamos en Colonia regalarle al Río de la Plata su edición del "Nombre de la Rosa", de Eco. 

Enloqueció. Me tuvo con la cabeza sumergida bajo el agua durante siete minutos.

Yo me alegré. Por fin había logrado mover a la roca.

Arrugas (Seraziñac)

Arrugas

Seraziñac

 

Se dejó caer sobre el banco, ayudado por un desnutrido bastón. Comenzó a rebuscar en los bolsillos y al fin dio con unos folios arrugados repletos de notas y garabatos. Durante unos minutos intentó estirarlos para hacerlos inteligibles, hasta que lo consideró realizado. Se colocó entonces las gafas que colgaban de su cuello y comenzó a leer bajito, de forma pausada. Las hojas del otoño se congregaron a su alrededor formando un atento e interesado auditorio, al que se añadió una bandada de gorriones. Antes del último párrafo, un intrépido rayo de sol se posó sobre su despoblada cabellera blanca.    

( Vilardebó, Anselmo Vardaman )

No pude golpear con el filo, no pude olvidar lo que él era. Fue en las inmediaciones de la granja,  la luna iluminaba con intensidad. Salí porque oía cosas que no quería escuchar. La mujer cruzó corriendo el prado. Me esforcé por terminar la escuela para que ya nadie me llamara bruto. Escuche la puerta abrirse antes que me derribara de un golpe. El gritaba sobre mí. Yo pude ver a mi lado el hacha que era mi orgullo. Me encerraron entre grandes paredes sobre un suelo de baldosas. Hay otras personas conmigo, dicen que estoy tan loco como ellos.

Refugio (Turmalina)

Refugio

Por estos lares, concierto de canes, le ladran al vacío de la noche porque le tienen miedo. Desde su rincón retoma lo emprendido, examina una vez más la cubierta, la acaricia. Abre el libro, absorbe el aroma, la habitación se ensordece y se van extinguiendo las luces como un atardecer que acontece con el día, solo un foco sigue en pie apuntando al libro. Y ella, ella ya no tiene miedo. 


los caminantes (el peripatético)

Los caminantes desfilaban en una procesión infinita, errantes por el mundo, surcaban altas planicies,  cerros, bosques, ríos, puentes y urbes. A penas una mitad de siglo han cumplido de su condena, recorriendo los confines de las naciones, vislumbrando la plenitud de la obra del Altísimo.  Nadie entraña conmiseración por ellos, a pesar, de percibir su única motivación.

          —Que nadie sosiegue su marcha, que nadie tome su lugar.

           Y es así, la maldición del caminante, si dejase de marchar, morirá.

Paralelos -- Por Kinjote

Paralelos 

Por Kinjote


Sé que muchos optan por el cigarrillo para superar la ansiedad, 
pero yo prefiero utilizar el Parallel Clock, un artilugio que 
permite captar los diversos universos paralelos que nacen luego 
de tomar una decisión. Por lo general hay cientos de opciones 
disponibles, pero en este momento hay una novedad: Parado en 
esta esquina el reloj me muestra un solo universo posible. 
Tengo miedo de moverme y perder mi destino. 
*
Alguien tuiteó: De una sola bala mataron a un transeúnte que 
esperaba para atravesar la avenida. El robo no parece ser el 
móvil. No le quitaron su reloj.