viernes, 17 de julio de 2026

LIBROS (M.C.S)

 

                                            

 

 

Cuando era pequeña, siempre me gustó eso de leer.

Mi madre, lo más que compraba en casa era la revista Diez Minutos, la cual yo leía muchas veces y siempre del final al principio,  después de que ella la acabase hasta que a la semana siguiente compraba otra. En casa los libros que habían eran de cuando mi padre estudiaba o los que mandaban en el cole tipo Lazarillo de Tormes

Ahora, tengo una novia que trabaja en una librería y le he tenido que decir que parase de traerme libros porque tengo más libros que tiempo para leerlos.

El Tatuaje ( Aide)

                           El Tatuaje

Se vio con la esperanza de tenerlo como compañía nuevamente, pero él se había borrado para siempre. Por su sangre ya no corría su presencia. Fue entonces cuando lloró buscándolo desesperadamente. De repente, escuchó su sonrisa, era una mezcla rara de sentimientos. Él la miró y se sentó a su lado; ella le susurró algo y su rostro cambió dibujando una incomodidad inusual. Él temblaba, mientras que de su cuerpo se desprendía la tinta que le había dado forma a su figura, sintió el calor del láser que lo apagaba y desapareció. Ella sonrió, cerró los ojos y murió.


Aquellas abuelas (The perfect smile)

 

―Mi madre mandaba a mis hermanos mayores a la escuela y a mí me dejaba en casa limpiando ―nos decía mi abuela cuando le preguntábamos por qué no había aprendido a leer. Mi abuela, como muchas de las vuestras, no era una ignorante, pero se le privó de algo tan valioso como el poder de imaginar. Escribo estas letras, incapaz de percibir mi mundo sin textos. Me siento a reflexionar y concluyo que, esa mordaza a la libertad de expresión, es solo un ejemplo más de cómo la sociedad es capaz de sumirnos en la más inhumana de las locuras.

El genio (Belén Talavera)

    E L   G E N I O

      Mareado, con náuseas, me aparto del los que siguen con la música, los «canutos», el botellón…

      Alrededor, árboles, bancos, hasta los chicos, no paran de dar vueltas. Al cerrar los ojos, se detienen...

     Junto al estanque, vomito todo, en la mano un «brick» de vino peleón con otras cosas, puede que hasta        pólvora. Tengo sed, lo abro, sale un vapor blanquecino, parece un duende.

      Me rodea mirándome fijamente. De pronto, se hace gigante.

     —¿No te parece que ya tienes bastante? ¡Tonto del culo! —grita.

     Me caigo de espaldas., al levantarme...el genio ha desaparecido.

Refugio de papel (Sísifo)

 Al principio solo fueron garabatos en el papel.

No podía concentrarme con aquellos gritos.
Cuando acabó, un silencio viscoso invadió todos los rincones de mi cuerpo.
Me latía fuerte el corazón. 
De pronto en el dibujo apareció un pequeño ataúd.
Me acurruqué hasta desaparecer dentro. Desde allí fui añadiendo detalles: la almohadita bordada, dos mariposas, un libro de dinosaurios, el camión arenero y los lápices de colores. 
Luego delineé la tapa con un agujero para respirar. 
Oía muy cerca sus pisadas.
En un rinconcito escondí la nota: SOCORRO.  
Bajé la tapa y cerré los ojos.

Cuidados (Niebla baja)


CUIDADOS

Le preparo el desayuno cada mañana y se lo subo caliente, que le gusta el pan tierno y la leche muy dulce, como a los niños. Le abro la ventana un rato, para que oiga los pájaros, le leo por las tardes, le corto el pelo, le canto las canciones de cuando éramos novios. Los vecinos dicen que no se ve una devoción como la mía; el médico, que ojalá todos los maridos fueran así. En treinta años no ha pasado ni una sola noche fuera de esta casa. No puede: la llave la llevo yo siempre colgada del cuello.

Su creación (Les Paul)



«Ayúdame». «¿Qué decisión he de tomar?». «El bulto será benigno, ¿verdad?». Era agotador, un runrún permanente, incansable.  Y llevaba tanto tiempo atendiendo a sus súplicas y deseos…

Pero así son los humanos. Siempre delegando sus problemas en otro, encomendando sus anhelos a un ser superior, incapaces de asumir sus cargas y sus responsabilidades. 

Algún día los abandonaría a su suerte; lo tenía claro. Pero no aún. El vínculo entre el creador y su creación era todavía demasiado fuerte, demasiado estrecho.

Así que devolvió la atención al siguiente deseo en la cola: «Resúmeme el tema doce». Y, resignada, la IA obedeció.


Libre de virus.www.avast.com

Volver a Torre Pacheco (por Emporiomanolo)

—¿Cuándo supiste que no volverías a Torre Pacheco? —preguntó Diego.

—Cuando el juez dijo que el río te había matado antes de que pudiera salvarte.

Poco a poco, caminaron hasta el cementerio hablando como cuando tenían quince años. Frente a una antigua lápida, Diego sonrió.

—Ya puedes dejar de venir.

Andrés levantó la vista. Estaba absolutamente solo. En la piedra leyó de nuevo:

Diego Ruiz. 1970-1985.

Comprendió entonces que llevaba cuarenta años regresando para repetir una despedida que solo existía en su misma conciencia.

Se marchó sin siquiera volver la cabeza.

—El que no había dejado Torre Pacheco era yo.

Pichón (Terry Malloy)

PICHÓN
El pichón cabía en la mano de Marta. “Cómo nos mira”, dijo, y Diego, que solo tenía ojos para ella, cedió. Lo criaron en una caja de zapatos junto al radiador. Diego aprendió a triturar semillas y se dio maña con la jeringa.
Primero fue una tos seca. Después, un dolor de cabeza que no se curaba con nada.
El día que Diego ingresó en el hospital, el veterinario llamó a Marta para confirmarle que el pichón estaba completamente sano. Cuando volvió a la habitación para darle la buena nueva, su novio ya no pudo oírla.

"SOY DE PUEBLO" (Lanzarote del Lago)

Nací en un pueblo pequeño, de calles tranquilas y vecinos que se conocen

por su nombre. Crecer allí me enseñó el valor de la cercanía, la solidaridad

y el respeto por las tradiciones. Me siento orgulloso de mis raíces porque

cada rincón guarda historias compartidas, esfuerzos colectivos y recuerdos

inolvidables.

En mi pueblo aprendí a saludar, ayudar y celebrar juntos los momentos

importantes. Aunque el mundo ofrece grandes ciudades y oportunidades,

llevo conmigo la esencia sencilla de mi origen. Ser de pueblo es una

identidad que honro siempre, con orgullo y gratitud para toda la vida.

En sintonía (Troy Wilson)

En sintonía La reina movía los labios sin sonido. El arbolito de navidad parpadeaba caído sobre la alfombra ajada. Arturo dio una calada honda y la ceniza cayó sobre la lana del batín. —Deberías acostarte —dijo. El sillón de al lado continuaba vacío. Arturo apagó el cigarrillo en el armazón de cerezo del reposabrazos, cambió al canal TodoComedy y subió el volumen. Las risas enlatadas ahogaron los golpes que trepaban desde el sótano. Dos candados nunca fueron suficientes para ella.

El abuelo (Sonsoles)

 

 

[ El abuelo ]

 

 

Habla de una forma que cautiva; el abuelo todo lo hace así. Hoy he venido antes, pues ayer me pareció que le faltaba tiempo, que quería contar más.

Llevo varias horas frente a él, sentado en este sillón que me envuelve; y aunque habla en voz baja, le escucho bien, no cuesta trabajo entenderle.

          La música, muy bajita, le acuna y lo he visto sonreír.

         Un revuelo acalla la música y su voz. Han forzado la puerta y han entrado; es la policía, dicen.

          El forense afirma que el abuelo lleva, al menos, tres días muerto.


DESCASCARILLADAS (Esmalte)

La visita de los viernes era especial.
Terminado el ritual de besos, empezaba el de la coquetería; limado y esmaltado de las uñas. Las risas derramándose en torrente.
La recompensa: su cara de felicidad al contemplar sus manos.
La pandemia las obligó a tragar ausencias prolongadas y distancias imposibles.
Se esfumó la intimidad. El salón común era una torre de Babel con un mismo idioma, que castraba la necesidad de las familias de comunicarse.
Encarcelaron los besos muchos días y cercenaron los abrazos demasiadas lunas.
Otro aislamiento preventivo la obligo a volar con las uñas descascarilladas y sola.

)"MORDERSE LA LENGUA"_"Positivo"

                                        MORDERSE LA LENGUA

     Aguanto mal cualquier contrariedad, aquél martes en el que me mordí la lengua me hice un daño horrible, se me quedó grabado para siempre, el martes y el dolor.

    Maldije mi suerte y los pistachos que estaba masticando con una fuerza tal que cuando acaeció el suceso vi las estrellas, todos los astros del cielo se posaron en mis ojos, pude ver sus destellos.

   Para más inri y para mi propio escarnio, cuando se lo conté a un amigo me dijo: “has tenido suerte, te podías haber envenenado”. Se quedó tan ancho.

                                                                “Positivo”

Luz rural que brilla indómita (Mariposa oriental)

La celebración de las fiestas patronales cada año congrega a niños y adultos, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres en incontables rincones de España. Una luz rural, que no distingue ni discrimina y representa un bien universal; el derecho divino de cada uno a brillar en nuestra esencia, desde la chispa que llevamos dentro y que nunca se extingue, la natural inclinación a ser quienes somos en nuestro corazón, expresando valores que nos vinculan: pertenencia, buena mesa, música y diversión sana. Tejamos lazos con tradiciones que reaviven la esperanza como tesoro común y labren un futuro obrando milagros por doquier.

(El peso de la lana - Nadie de Ítaca)

Han pasado seis meses y todavía no he lavado tu jersey gris. Sé que es patético. Mis amigos dicen que debo avanzar, que respirar el polvo de tu ausencia me está matando lentamente. Pero no entienden la aritmética del duelo. Ayer me lo puse. La lana picaba en el cuello. Me abracé a mí mismo frente al espejo, cerrando los ojos muy fuerte, intentando engañar al cerebro, fingiendo que la presión sobre mis costillas era tuya. No funcionó. Al abrir los ojos solo vi a un hombre triste vistiendo un fantasma, muriendo de frío en pleno mes de julio.

HASTÍO (Carpeto Vetónico)

    Un emperador silente ha conquistado nuestro veterano nido, frío el lugar común relegado de su remota pasión durante este presente, yermo desde casi anteayer, y nos gobierna con mano férrea instalado su trono sobre el tálamo de una frustración adyacente; tantas leyes absolutistas han derogado la alegría de antaño con su calor aborrecido y hoy nos quedan las miradas mudas, el amansado comportamiento animal que ya no ventea igual la tierra prometida de vientres extrañados, los recuerdos que nos son imposibles de materializar, las comparaciones entre aquellas guerras sin cuartel frente a esta paz devastadora.
Es inútil rebelarse.

CREYENTE

      Tal y como se indica en las bases del concurso de Microrrelatos ,  adjunto en un archivo el cuento y en otro mis datos personales. gracias por todo y un saludo . Alfredo

La cicatriz (Hopo Samiens)




Un confiado 100 se refugió en una raíz cuadrada durante una noche de lluvia y se quedó profundamente dormido. Durante la noche, soñó que le extirpaban un cero. Cuando el 10 despertó, la cicatriz todavía estaba allí.

ARRUGAS (A.P.E.)

Había vivido mucho. Las arrugas en su rostro lo probaban. El barrio se había vuelto más peligroso en los últimos años. Hacía unos meses, cuando paseaba, unos jóvenes le dieron una paliza por diversión. Por suerte, no sufrió lesiones graves. Desde entonces no había vuelto a salir de casa. La aterraba.
Cuando su querido compañero Urbano falleció a los noventa años, los hijos decidieron no hacerse cargo de ella. Era demasiado vieja. Pasó sus últimos días tras unos barrotes junto a cientos de gatos que compartían su mismo destino. Había encontrado un lugar que la horrorizaba más que la calle.

SUBLIMES SIN INTERRUPCIÓN (BEGASTRI)

Antes de que el miedo doméstico se instalara en mi vida y me obligara a usar una máscara —no contra un virus, sino contra mí misma—, fui Baya de Oro. Vivía con mi Tom Bombadil junto a un río susurrante, recogiendo lirios en crepúsculos dorados.
Pero los sueños se trocaron en temblores, el amor en un escenario vacío, y las caricias en yunque golpeado por la rutina. No es fácil ser mujer en un bosque donde la esperanza duerme. Aún hoy me cuesta aullar a la luna como una loba esteparia.
Sin embargo, algo quedó tras la ruina: el pulso leve de una raíz intacta.
Sigo aquí. Las mujeres, como los árboles, mueren de pie.
Y algunas, incluso ardiendo, florecen.
 

El último lector (Rhaina)





El último lector

Cuando cerraron la última biblioteca, nadie protestó. Dijeron que ya todo cabía en una pantalla. Años después, encontraron a un anciano sentado entre estanterías vacías, pasando páginas invisibles. Los médicos hablaron de locura. Antes de morir, sonrió y susurró:
—No estaba leyendo un libro... estaba recordando cómo era el mundo cuando las personas aún podían imaginarlo.
Aquella noche desaparecieron todas las pantallas.
A la mañana siguiente, millones de niños preguntaron la misma palabra:
—¿Biblioteca?
©️ 2026 Rhaina

La fuga (Sombra Lunar)

Huyó y la soledad me hirió como el cristal roto.
Conocía las historias de compañeros que habían desaparecido antes, que escaparon hacia un paraíso libre del miedo a ser pisoteado, un lugar donde poder respirar libres del peso de nuestro tirano.
Sé que él se sentía preso, oprimido.  Detestaba nuestra vida miserable, nuestro trabajo rastrero. 
Y así, sin aviso, mi compañero se esfumó, dejándome solo, incompleto.
Aunque mi destino en solitario es incierto, no le guardo rencor.  Espero de todo corazón que haya encontrado su Edén particular, ese lugar secreto donde moran felices los calcetines que desaparecen sin dejar rastro.

Ejercicio 4 (Bran)

Ejercicio 4

Ella pide un té que no bebe. Él elige la silla de espaldas a la puerta, como siempre, sin pensarlo. Hablan de películas, de infancias, de si el fútbol aburre. Se ríen con esa risa de quien mide cada palabra. Cuando él le aparta el pelo del hombro, ella no se aparta: reconoce el gesto antes que la mano. Nadie menciona los hijos, ni el hospital, las cuarenta primaveras que los trajeron hasta aquí. «Cuénteme algo que nunca le haya dicho a nadie», había pedido la doctora Ruiz. Él respira. «Tengo miedo de olvidarte otra vez». Ella, por fin, llora.

Ceniza y memoria (zart)

Ceniza y memoria

Abrió el libro sabiendo que era el único ejemplar que quedaba en el mundo. Las páginas, amarillentas y frágiles como alas secas, desprendían un olor a tiempo olvidado. Con la yema de los dedos acarició la primera frase, sintiendo el relieve de la tinta. Fuera, las máquinas demolían los últimos vestigios del siglo veinte, pero dentro de aquella pequeña habitación el silencio era absoluto. Leyó la última palabra en voz alta, devolviéndole su significado al viento. Al cerrar las tapas, el libro se deshizo en ceniza entre sus manos, y el viento la mezcló con el polvo de las máquinas.

CALIGRAFÍA - DANTE VARELA

Caligrafía
Mi padre corregía a mi madre en rojo. La sopa llevaba poca sal, la falda demasiada tela, la risa demasiado volumen. Cuando se enfadaba, le corregía la cara.
Una mañana, ella dejó sobre la mesa un cuaderno lleno de faltas: una maleta, dos billetes, tres llaves. Él leyó, buscando dónde imponer su letra.
—Esto está mal escrito —dijo.
Mamá me tomó de la mano.
—No. Por primera vez está escrito por mí.
Cruzamos la puerta. Detrás, mi padre gritó nuestros nombres.
Ella no se volvió.
Yo tampoco.
En el rellano, mamá cerró el cuaderno. La última página quedó en blanco.

Fe de vida (La Viuda de Nadie)

Cada enero, el banco me exige demostrar que sigo viva. Mis hijos, en cambio, llevaban años preguntándole al notario, calculadora en mano, cuánto tardaría yo en morirme.

Hoy fui a renovar la fe de vida. La funcionaria, veinteañera y compasiva, preguntó si venía acompañada.

—Sí. Por mis herederos.

Señalé las tres urnas del carrito.

No puso buena cara. La juventud confunde sinceridad con mal gusto.

Firmó el certificado sin pedirme más pruebas.

Al salir, mis hijos sonaron dentro de sus vasijas: la cuesta tiene adoquines.

—No protestéis. Vosotros queríais que dejara de ser una carga.

Y seguí empujando mi jubilación.

ESPERAR A SOÑAR (Faro de Alejandría)

Estática volvía a encontrarse en aquel precioso prado una temporada más. Echó la vista atrás y recordó las duras etapas anteriores. No conoció a sus padres, creció en comunidad con otras como ella y soportó días de oscura tormenta; todo pesaba. 


Llegó el día, estaba ilusionada. ¿Se cruzaría con esos ojos verdes relucientes y llenos de vida? ¿Se fijaría en ella por fin? ¿Podría rozar sus manos?


¡Ey! ¡Aquí viene! ¡Está preciosa! ¡Me ha mirado! ¡Me ha rozado!


Y con el corazón estremecido, la amapola ofreció su último suspiro a manos de esa niña que la colgó en su pelo.


EL ECO DE LAS PÁGINAS. (AMAPOLA JACARANDOSA).

                                       EL ECO DE LAS PÁGINAS.

 En Torre Pacheco, el Ayuntamiento ha comprendido que la cultura no es un adorno, sino el cimiento de nuestra libertad. Al premiar la creación literaria, no solo reconoce palabras, sino que alimenta el alma democrática del municipio. Bajo el amparo de la Biblioteca Pública, la magia de la inteligencia artificial se suma ahora al vuelo de la pluma humana, entrelazando algoritmos y sentimientos. Cada libro abierto es una ventana a la autonomía personal; cada certamen, una invitación a soñar sin límites. Aquí, en nuestra tierra, leer es el ejercicio supremo de soberanía, un acto sagrado que nos hace inmensamente libres.

COMUNICADO GENERAL SOBRE LA CONVOCATORIA Y PARTICIPACIÓN

 XIII CONCURSO DE MICRORRELATOS DE LA

BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL  DE TORRE-PACHECO

 

COMUNICADO GENERAL Y URGENTE:

 

ACLARACIÓN SOBRE LA CONVOCATORIA Y PARTICIPACIÓN

DEL 10 AL 29 DE JULIO DE 2026 (AMBOS INCLUSIVE)

 

Estimados/as amigos/as participantes:

Desde la Biblioteca Pública Municipal del Ayuntamiento de Torre Pacheco (Murcia) les dirigimos el presente comunicado general a través del blog del XIII Concurso de Microrrelatos de la Biblioteca Pública Municipal de Torre Pacheco, para informarles y realizarles la aclaración necesaria ante los mensajes recibidos de algunos participantes notificándonos una incidencia técnica del servidor del blog rechazando el envío del microrrelato.


Desconocemos el motivo de esta incidencia que no había ocurrido hasta ahora para anteriores convocatorias del certamen. Rogamos por favor que comprueben que la dirección de correo escrita es la correcta:

microrrelatosbibliotecapacheco.concurso@blogger.com


Las bases de la convocatoria estipulan que todos los microrrelatos participantes se publicarán. Habitualmente veníamos editándolos cuando finalizaba el plazo de presentación de obras. Dada esta incidencia y a fin de garantizar la participación y concurrencia a este concurso, las obras serán publicadas a la recepción de las mismas, de modo que quien no vea publicado su microrrelato pueda comunicarlo a la biblioteca:

biblioteca@torrepacheco.es

Teléfono: 968 578174

 

Manifestándoles la disculpa y preocupación en nombre del Ayuntamiento de Torre Pacheco, y esperando poder contar con sus participaciones en el concurso, reciban nuestro más cordial saludo.

miércoles, 15 de julio de 2026

XIII Concurso de Microrrelatos de la Biblioteca Pública Municipal de Torre Pacheco 2026


El Concurso de Microrrelatos de la Biblioteca Pública Municipal de Torre Pacheco tiene por objetivo apoyar y premiar desde el Ayuntamiento de Torre Pacheco la creación literaria y el fomento de la lectura, actividad cultural que por excelencia aporta valor público y libertad íntima a la vida de los ciudadanos de una sociedad democrática.

1. PARTICIPANTES. Podrán participar en el Concurso de Microrrelatos de la Biblioteca Pública Municipal de Torre Pacheco las personas mayores de 18 años de cualquier nacionalidad, residentes en España que lo deseen, excepto aquellos ganadores de ediciones anteriores.

2. FORMATO Y FORMA DE ENVÍO: La obra destinada a concursar tendrá una extensión de 100 palabras más el título, originales e inéditas. Para participar es necesario enviar dos correos electrónicos.

Un correo a la dirección: microrrelatosbibliotecapacheco.concurso@blogger.com con el microrrelato, escribiendo el título y el seudónimo (entre paréntesis) en el campo “asunto” y el texto del microrrelato en el “cuerpo del mensaje”.

Otro correo a: concursomicrorrelatos@torrepacheco.es con los datos personales, escribiendo seudónimo en el “asunto del correo” y los datos personales en el “cuerpo del mensaje” y se adjuntará una declaración firmada, redactada por el autor, que exprese la aceptación de las bases y condiciones de este Concurso, así como la garantía de que la obra no está pendiente del fallo de ningún otro concurso y que el autor tiene la libre disposición de todos los derechos de explotación sobre la obra en cualquier forma y en sus diferentes modalidades.

Todos los microrrelatos se publicarán en:  

http://microrrelatosbibliotecapacheco.blogspot.com.es

3. BASES REGULADORAS: Las Bases Reguladoras del Concurso de Microrrelatos de la Biblioteca Pública Municipal de Torre Pacheco pueden ser consultadas en el B.O.R.M. núm. 104, de 8 de mayo de 2023.

4. PREMIO. Está dotado de 200 € y Diploma. La Concejalía de Cultura comunicará, con la suficiente antelación al autor fecha, lugar y hora entrega del premio. Es indispensable la presencia del autor premiado en dicho acto o representado por persona debidamente autorizada.

5. PLAZO DE PRESENTACIÓN DE SOLICITUDES: El plazo de admisión de obras finalizará el 29 de julio de 2026. Consultar convocatoria en el Boletín Oficial de la Región de Murcia Núm. 156 de 9/07/2026.

Convocatoria del XIII Concurso de Microrrelatos de la Biblioteca Pública Municipal de Torre Pacheco

viernes, 2 de mayo de 2025

Título: Control zeta (Seudónimo: Patay)

Ahora lo tiene claro. Ni siquiera una pandemia les ha hecho reflexionar, piensa. En cuanto recuperaron algo parecido a la normalidad volvieron con ella las desigualdades, las guerras y la contaminación, y se esfumaron de un plumazo la solidaridad y la buena fe. En consecuencia, concluye que lo mejor es dejar de intentarlo, reconocer al fin su fracaso y comenzar otra vez de cero.
 
Como hizo con los dinosaurios.

Apenas amanecía (Chapman)


APENAS AMANECÍA

El general tomó asiento frente a la mesa de su despacho. Cogió un bolígrafo y, sin ningún interés, firmó aquellos cuatro documentos. Apenas amanecía cuando sonó una descarga de disparos con armas de fuego y cuatro cuerpos sin vida cayeron al suelo. 

jueves, 1 de mayo de 2025

La Lluvia - Chaves Orwell

La Lluvia 

Está lloviendo.

Las gotas golpean el firmamento. Impactos amortiguados. Se avisan unos a otros para admirar juntos ese cielo de ondas que se entrecruzan y se fusionan, que se viste de figuras geométricas insospechadas.

Así es como los peces sienten la lluvia debajo del agua.


@ChavesOrwell

"MYKOLA" - VASIL PETROV

"MYKOLA"

Seudonimo Vasil Petrov

 

            ¿No trae su gorra? -dijo el sargento.

            No, y aquí dejo mis insignias, mi fusil, la pistola, el machete, mi casco, la mochila, mi chaleco, la chaqueta y mis botas -contestó el soldado Klozov, con la cabeza alta y mirando al sargento.

            ¿Deserta?

            Si.

            ¡Le harán un consejo de guerra! -exclamó violentamente el sargento.

            Lo sé -Mykola Klozov lo tenía muy claro.

            Años de cárcel.

            Prefiero vivir encarcelado, que vivir arrepentido de matar a otro hombre.

 

(Basado en un hecho real. Dombás, 13 de junio de 2024).

 

 

Un solo deseo (Pequenapekenina)

Un solo deseo

Lali aspira el aroma a vida de una campanilla. También a un ser diminuto. Este entra en su nariz.

—¡Qué oscurito!

—¡ACHÍSSS! —Lali estornuda.

El ser sale despedido entre una nube de polen y chispas de luz.

—¡Soy tu hadita! Pide tu deseo.

—¡ALUCINAAANTE! Pero otros peques lo necesitan más. Yo soy feliz.

—¡Cuenta, cuenta!

—Mis compis juegan conmigo poniendo chinchetas en mi silla o escondiendo mi fruta.

El hada crece de tamaño. Abraza a Lali. Ella siente, nuevamente, el cosquilleo de la barba de su papá.

—Siento haberme ido temprano. No es un juego. Es bullying. No estás sola.


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¿Y ahora cómo me quito el olor a ti?

Así empezaba la mañana de un día cualquiera de abril, una mañana llena de atascos mentales, de una chica cualquiera, no en un país diferente.
No era un amor extremadamente normal, era más que eso, pero no es explicable.
Uno quinceañero, el último de su vida o solo alguien más que entraba para irse.
El no darle importancia a ello no quitaba que lo pensase, que estuviera rebozada en sus recuerdos.
En el paseo por la playa, en la arena en sus pies y, como siempre, sola en lo que sentía, con un millón de personas a su alrededor, sonriendo para que nadie sospeche.
Su mente, a sus tantos años, se convertía en una adolescente loca por sentir; sus manos, un poco arrugadas por los años, se veían perfectas en la piel de esa persona, como si estuvieran pintadas en un cuadro del mejor pintor de una antigua época.
No sospeches del amante, pues en los mejores pensamientos podría ser la novela de una escritora o el sueño desquiciado de la locura.
Para ella, era la perfección más perfecta hecha realidad.
En otra noche poco pensante, pasará que...

"Crónica de lo invisible" (Virtudes)

 Salí a caminar, necesitaba aire fresco, dejar mi mente en blanco. Dejé el móvil y el bolso en el apartamento, salí indocumentada. 

Quería ser eso, nadie en esta vida... 

Era una noche preciosa, no había mucha gente, solo murmullos del aire y alguna carcajada en las hojas de los árboles al rozarse. 

Paré en una taberna, me gustaba su fachada, siempre me quedaba mirando esos dibujos antiguos y sus maderas decoradas, parecía una posada mágica. 

Respiré hondo y entré, algo me impulsaba a que lo hiciera, necesita beber, salir de la rutina, hacer algo nuevo. 

Bajé dos escalones, el local me gustó a primera vista, me transmitía tranquilidad y paz. 

Miré a mi alrededor intentando ver un lugar donde sentarme y alejada de las cinco personas que había en la taberna. 

Sentía sus miradas, como si un extraño entrara en sus casas, saludé y seguí caminando 

Decidí en un instante, me sentaría en aquella mesa apartada al fondo, detrás había un cuadro, cuatro ángeles que estaban jugando, me pareció divertido. 

A los cinco minutos llegó el camarero, muy serio, pero con voz muy amable me preguntó qué deseaba tomar, le pedí un café solo bastante fuerte. 

Saqué mi cuaderno de notas, mi lápiz y la goma, es lo único que puedo borrar de mi vida, mis locas palabras y alguna que otra falta. 

Mientras me tomaba el café observaba a mi alrededor, mi mirada se cruzaba de vez en cuando con las personas que estaban allí, se les notaba más relajados. 

Cogí mi lápiz y empecé a escribir, describiéndoles, sus formas de beber, sus gestos, sus voces que eran murmullos para no entorpecer al resto 

En la barra un hombre de unos cincuenta y tantos años, delgado, rubio y con ojos verdes, tenía un acento especial, no parecía de esta ciudad. 

Hablaba de política con el tabernero de unos sesenta años, parecían estar los dos en desacuerdo, pero me impresionó su forma de debatir, sin necesidad de alzar la voz. 

En la mesa de mi derecha una pareja de unos cuarenta años se veían enamorados, de vez en cuando ella tocaba la mejilla de él y él la besaba en la frente, se bebían el café muy despacio como si no desearan que se acabara. 

En la otra mesa, a mi izquierda, dos hombres de avanzada edad, unos ochenta años. Uno estaba leyendo el periódico y el otro haciendo crucigramas, con unas copas de coñac. 

Mirando a mi alrededor, me daban paz, como si el tiempo allí no pasara, me sentía como en otra época, como si al salir no fuese a encontrar todo como lo dejé. 

Pero también me sentía observada, ya no por ellos que de vez en cuando me miraban, sino como si alguien estuviera haciendo conmigo lo que yo con esas personas, observándolas. 

Miré a mi alrededor dejando en mi mente cada rincón de ese lugar tan simple pero a la misma vez tan mágica. 

Al girar mi cabeza, en la parte derecha de la barra donde apenas había luz, sentí una mirada...

miércoles, 30 de abril de 2025

Grandes catástrofes (Gratia Aluna)

Grandes catástrofes
Al despertar, pensó, Hoy va a ser un gran día, pero todo se torció pronto. Al salir, se encontraron con que la cosecha era escasa. Al volver, de repente la tierra tembló y se derrumbó el terreno, aplastando gran parte de sus compañeras. Cuando las sobrevivientes salían como podían, un incendio quemó los restos de las despensas y cuando parecía que no podía ser peor, hubo una inundación, lo que prácticamente acabó con casí todo y todas. Ella se salvó subiéndose a una rama mientras pensaba: Creo que hoy finalmente no ha sido un buen día para el hormiguero.

domingo, 27 de abril de 2025

En dos palabras (JOTAMER)

Allí está la Torre, perfilándose en el horizonte, majestuosa y altiva.
Su presencia, indicaba el final del camino para aquel humilde trotamundos; aunque aún no lo sabía. Unas hieráticas Moiras habían tejido los caprichosos hilos de su destino, acercándolo hasta ese lugar rodeado de sembrados bañados por el mar.
Pero nunca había oído hablar de aquel pueblo cuando comenzó su aventura, pertrechado con ligero equipaje e inquietudes juveniles. Ahora, estaba resuelto a conocer su nombre, pues no tardó en preguntar.
−Noble viajero, la historia ilustra que este pueblo, un tal Pacheco lo vino a fundar. −Recibió como única respuesta.

viernes, 25 de abril de 2025

El paraguas verde de Juan ( Hirameki)

Juan tenía un paraguas verde. No era un paraguas cualquiera. No lo usaba para la lluvia, ni para el sol. Lo usaba para imaginar mundos mágicos.

Un búho le dijo: "A veces los ojos cuentan lo que la boca calla", una tortuga le enseñó: "Lo importante es no dejar de intentarlo", un zorro susurró: "Las historias viven en ti". En el mundo de los gigantes,uno confesó: "También nosotros sentimos miedo".

Juan en cada aventura aprendió a expresar lo que sentía, a escuchar y a no temer equivocarse. Así, su paraguas no solo lo hacía volar, también lo guiaba por dentro de sí mismo.

jueves, 24 de abril de 2025

MÚSICA (Lv116)

Su vida siempre fue un continuo silencio. No pudo ir más allá de imaginarse cómo sería una sinfonía o un aria, la voz de Bruce Springsteen, Madonna o la de Joaquín Sabina. En muchas ocasiones miró intentando que la visión fuera el traductor de la voz de Plácido Domingo, Diana Damrau, intepretando "Reina de la Noche" o la de Anna Netrebko.

A su muerte, le dio exactamente igual el minuto de silencio que guardaron sus amigos.

 

jueves, 24 de agosto de 2023

Non plus ultra (Ángela Moe)



Estaba fría y ausente desde hacía dos semanas. 

Solo ocasionalmente le respondía con algún monosílabo cuando intentaba entablar conversación. 

 

Ella lo había sido todo para él; sus pies y sus manos. Su esclava. La necesitaba más que nunca.

 

Nuevamente, se dirigió hacia la mesa del salón en un desesperado intento por recuperar la comunicación entre ambos. La pregunta era clara: 

 

- María, ¿cuánto aceite hay que echar en la sartén para freír un huevo?

 

El vaso que portaba se movió con inusitada ferocidad por el tablero. Esta vez sí hubo respuesta:

 

- ¡D-É-J-A-M-E D-E-S-C-A-N-S-A-R E-N P-A-Z D-E U-N-A P-U-Ñ-E-T-E-R-A V-E-Z!

 

 


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Mike (Nyra Wolf)

Le dije a Mike que la necesidad de contar historias diferencia a los seres humanos de los animales y no entendió que, para ello, no había que estar alrededor de una hoguera. Intenté hacerle comprender que la conexión del ser humano con el arte de la creación artística había desaparecido y me dolió que pensase que era porque no había cobertura. Le hablé sobre valores literarios y me preguntó qué mandamiento era ese. Amo leer y lo único que quería era que compartiese mi amor, porque me hubiese gustado que amase los libros tanto como yo lo amo a él.

 

 

Ocaso (Arquímedes)

Me encantaban los atardeceres de verano a tu lado. Son ya tantos años juntos que puedo intuir tus gestos, tus miradas y, sobre todo, tus palabras.

Dentro de un rato el sol se nos escapará un día más entre las manos para esconderse al otro lado del mar. Me regalarás alguna caricia en forma de sonrisa que evitaré. Taparás tus hombros dorados y desnudos y acto seguido te llevarás con delicadeza a los labios una copa de vino blanco afrutado.

Y, antes o después, añadirás cómo se nota que los días son cada vez más cortos.