Nosotras somos una familia tradicional: celebramos todas las fiestas. Nada más que desciende el sol, encendemos la hoguera en la plaza. Unas cuantas se encargan de sujetarlos bien y otras les recogen el sangrado. Hay que darles vueltas para que no se coagulen. Luego se les chamusca. El hígado crudo se devora. Se les limpian las tripas y las más gordas se usan para hacer las morcillas y la sopa de sangre. Algunas les arrancan la punta de la lengua y otras los chupetes.
Antes del amanecer, lo limpiamos todo.
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