Mostrando entradas con la etiqueta Concurso 2014. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Concurso 2014. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de abril de 2015

FALLADO EL IV CONCURSO DE MICRORRELATOS DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA MUNICIPAL DE TORRE PACHECO.
___________________________________________________

El Microrrelato premiado ha sido Clase de matemáticas, del autor Juan Folguera Martín (Madrid) dotado con 150 euros

El premio se entregará el domingo, 26 de abril, a las 11:30 de la mañana, en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública Municipal para rendir homenaje al Día del Libro y del Derecho de Autor. A continuación el escritor Miguel nchez Robles ofrecerá una conferencia titulada  “Apología de la palabra escrita”

viernes, 9 de enero de 2015

ABUELO SUPERHÉROE_Nespe

Neptuno, aliado con Eolo, levantaban con furia enormes olas, mientras mi nieto escuchaba atento mi relato, donde su abuelo, convertido en superhéroe, luchaba con su velero para tratar de vencerlos. Finalmente le conté que logré el objetivo, cuando la noche ya cansada, se durmió en brazos del sol y que luego, había decidido emprender el retorno triunfal al puerto. Allí, fui al bar para brindar con mis amigos marineros, pero metí la pata cuando le dije que sin darme cuenta, me embriagué en alcohol.
-¿Te embriagaste en alcohol? -, me preguntó mi nieto, porque no podía concebir en su mente a su abuelo superhéroe borracho.
- Bueno, pero fue sin darme cuenta… aunque, quizás no tanto -, le respondí sonriendo.

"Transparencia" (Mujolín)

Un frenazo. Un golpe. ¡Zas! Al suelo. El conductor se baja gritando y jurando que no me ha visto. Cabrón, ni que fuera transparente... pero, un momento, espera un segundo. Ayer, mientras paseaba por la playa, mi sombra desapareció. Un nube, pensé para mis adentros. Y últimamente muchos conocidos no me saludan por la calle. Por teléfono, en varias ocasiones, no me han escuchado. Por eso uso tanto el whatsapp. Creía que era el maldito altavoz, pero... ¿Me estaré transformando en un ser transparente? ¿O invisible? ¡No! Me estoy volviendo virtual. Estoy en proceso de abandono de mi ser físico para ser solo espiritual. Y virtual.

Voy a hacerme un selfie; esto tengo que tuitearlo.

CATA (strelnikof)


CATA

Seudónimo: STRELNIKOF

Le sirvieron una copa de vino y realizó un suave movimiento circular empapando todo el cristal. Observó el color rojo intenso, su pureza y la transparencia sin que se formaran burbujas ni en las paredes lágrimas.

            Después olió el vino y comprobó el bouquet para tener la seguridad de que era un crianza con acentos de madera y fruta, sutilmente especiado.

            Había llegado el momento de tomar un ligero sorbo aspirando el aroma y llenar con él toda la boca, lo que evidenció su aspecto áspero y nervioso.

            Lo escupió y dejó la copa porque él nunca bebía vino.

(QUIJOSAN)

DESTINO Y FATALIDAD
El tren se acercaba a unos 250 kilómetros por hora cuando Domitilo, hastiado de la vida, se precipitaba hacía los raíles. El maquinista lo vio arrojarse pero no pudo evitar atropellarlo. El frenazo fue de tal envergadura que el tren volcó y todos los pasajeros perecieron calcinados en el pavoroso incendio que se originó a consecuencia de la fuerte explosión causada al estrellarse el tren, después de atravesar la valla de seguridad, contra unos depósitos de de combustible situados cerca del lugar del accidente,.
 – El destino y la fatalidad se han aliado para ocasionar esta terrible tragedia que se ha cobrado 253 víctimas, concluyó la comentarista de televisión y esposa de Domitilo, después de  anunciar, entre sollozos la luctuosa noticia.

Bipolar (Señor Rainey)


Era bipolar. Como estaba harta de su jefe decidió hacerse autónoma y montar su propia asesoría, así que instaló una oficina en su piso. Recién amueblada, se sentó primero del lado de los clientes y pidió un informe. Se cambió entonces al otro lado y le explicó que, debido a la carga de trabajo, no estaría listo antes de un mes; a continuación le informó de los honorarios, lo que le hizo removerse en su asiento, pues le parecieron excesivos. Volvió a cambiarse de sitio y exclamó: “¡Además de un despacho de burócratas inútiles, son ustedes unos ladrones!”. “¡Cómo se atreve! ¡Váyase inmediatamente!”, contestó. Se fue dando un portazo, a su antiguo trabajo, despotricando contra esa asesoría calamitosa.

«La respuesta está dentro del libro» (Erilen di Caela)

Eso le había dicho su padre antes de partir al Otro Mundo.

Ana quería seguirlo, entender por qué se había marchado y cómo reencontrarse con él. Por eso se había dedicado a leer todos los que habían caído en sus manos, sin discriminar ninguno por su portada o los materiales de que estaba hecho. Mas los años habían pasado y nunca la había encontrado.

Ahora leía por gusto y esa tarde lluviosa empezaría un libro nuevo de un autor desconocido. Lo abrió con el cariño de siempre y leyó el epígrafe como quien degusta un entrée:

«¿Qué fue primero: el libro o el lector?».

Sus ojos se abrieron y sonrió por primera vez: había encontrado la pregunta… y la respuesta.

Solitaria sombra (J.T Evans)

Él se hizo amigo de su sombra. Noche tras noche la miraba, mañana tras mañana la admiraba. Un día preguntó a su sombra:
—        ¿Te sientes sola?
Ella no le respondió, pero el silencio fue como un No sutil para el niño. Esa noche, se convirtió en su amigo, y le dio el primer obsequio para sellar su amistad. Pintó con colores en su pared una rosa roja, encendió la luz, se colocó de espaldas y alargó su brazo cerrando la mano justo en el tallo de la rosa. La sombra recibió su regalo, y el juró escucharla decir:
—        Gracias.

Billetes en la tierra ("Águila Mediterránea")

BILLETES EN LA TIERRA
"Águila Mediterránea"
                 Vicente, recién instalado en Pueblo, arrojaba cada mañana en su huerto un puñado de monedas de céntimo, persuadido de que pronto se transformarían en billetes. Los lugareños pensaron que al municipio había llegado un botarate, y así lo trataron en los siguientes días.  Sin embargo, a la semana, en un día memorable, Vicente cosechó cuatrocientos euros. La noche anterior, amparada en la oscuridad, la maestra de Pueblo, Amanda, había esparcido en el huerto tres decenas de billetes; la mujer no podía soportar que la gente se mofara de un hombre que estaba convencido de que la tierra es el mejor banco.

POLVO EN LA MEMORIA (Coyote)

Su memoria empezaba a fallarle y no conseguía recordar bien las historias que años atrás le habían enseñado a soñar. Las mezclaba unas con otras. En su mente ahora don Quijote vagaba con Ulises, Macbeth había traicionado a Merlín, Tom Joad recorría sin rumbo los campos de Castilla, Gulliver había viajado al centro de La Tierra.
El polvo ganaba terreno sobre los libros que había ido coleccionando a lo largo de su vida, del mismo modo que la enfermedad lo ganaba sobre sus recuerdos.
Me miraba a mí y decía:
—¿Y tú, quién eres tú?

Histeria de amor (William)

Él era un deprimido que se daba a la bebida. En una palabra, un melancohólico. Por gallego y sus deudas del casino le llamaban Lugopata. Un día conoció a una chica. Ella era inteligente y hacía muchas preguntas, era periolista. Pese a los defectos de él y que ella era un culo de mal aliento, se amaron como tuertolitos, o sea, como palomas sin un ojo. Las cosas les iban bien, hasta que llegó el aguasiestas de su exnovio a matar dos pájaros de un trío y les fue fenomemal. Acabose la histeria. A la postre, tarta de queso con arándanos.

El abismo infinito. (Amal)

Tras llorar amargamente su pasado, ella se atrevió a mirar sus ojos por primera vez e intentó sonreír. Fue cuando se dio cuenta que siempre la había querido, no por compasión, sino porque la quería a ella. Quiso decirle cuánto le quería, después de aquellos años a los pies de su cama, peinándola todas las mañanas, cantándole, comentándole las noticias del día, aquellos besos antes de irse a dormir.
El la miró como siempre, pero se dio cuenta que en su ojo algo había cambiado, una lágrima resbaló por su mejilla, inerte desde aquel accidente. Y supo que se amaban mucho, muchísimo, que no era cosa solo de él. Por primera vez en años, su amor era sensiblemente correspondido.

Título del cuento: "¿De carne y hueso?" -- Seudónimo: Gavial

    Levantó la mano y la apoyó en mi nuca, sobre el pelo, como bautizándome. Un rato después, aprecié una convulsión y sentí su savia golpeándome el paladar; luego, un torrente cálido recorrió mi garganta.
    Afuera, soplaba un viento raro, semejante al aliento de un poeta herido.
    Un rato después, elevé la mirada: sonreía, con amor.
--Me voy en paz -- dijo.
--Volvería a hacerlo -- contesté.
--Sé que es verdad. Lo aprecio.
--Quizás, regreses.
--Son salvajes. No regresaré. O, tal vez, lo haga mucho, mucho más tarde.Es probable que no nos encontremos.
    No pude evitar llorar.
    Días después, observé como avanzaba resignado, listo para soportar la cruz.

"HOY HA SIDO UN GRAN DÍA" (SOPHIA)

HOY HA SIDO UN GRAN DÍA:

Hoy ha sido un gran día. En la estantería metálica me luzco a diario. 
Inverosímilmente hacía años que nadie me acariciaba. 
La humedad comenzaba a hacer estragos en mis hojas, con un color cada vez más amarillento. Necesitaba aire, mover mis páginas como hacen las mariposas con sus alas. Saborear otras manos distintas de las del bibliotecario. Y sentirme golpeado por una cartera, iluminado en un flexo, recostado en una mesilla de madera de nogal.
Hoy ha sido un gran día. A primera hora de la tarde  le he guiñado el ojo al atlas ilustrado en el que me apoyo y le he dicho con una sonrisa dibujada en el tejuelo: "Me han elegido, amigo. Te veo en quince días."

El triturador de papel (Roomer)

El triturador de papel
Yaniel Guzmán, el triturador de papel, se sorprendió cuando le dijeron que le despedían. Le enfadó, le encolerizó el motivo: el ministerio había importado de Estados Unidos una imponente máquina trituradora. Durante más de tres décadas, Yaniel había triturado fervorosa, eficientemente todo tipo de papeles oficiales, periódicos, folletos, libros subversivos. Había recibido la Distinción Carlos Baliño y había sido propuesto para la Estrella de Oro del Trabajo.
Cuando ese día Yaniel llegó a su piso, contempló desencantado las decenas de libros de su biblioteca revolucionaria. Cogió una biografía de Fidel y, después de hojearla durante un rato, comenzó a cortar la primera página en finas tiras. Ni la mejor máquina yanqui conseguiría un trabajo tan fino. 

( Sueños de amor - Esteyner )


Rosita, nació en un pueblecito. Tenìa un padre albañil y una madre mártir. Las monjas la enseñaron a coser y bordar y después de haber intimado un tanto torpemente con las cuatro reglas, a sus 18 años, sus huesos y poca carne fueron a dar a un taller de modista en la capital. Rosita, no era guapa, tal vez por eso el amor todavía no había llegado a ella, lo hacia con una tardanza del que su barato reloj era fiscal. Rosita, se consolò con la lectura y de tanto leer incluyò en sus sueños, amores, aventuras y piar de pàjaros. Rosita, nunca encontró la felicidad y se enfrentò de palabra y obra con su destino que no había solicitado.

DUELO (VERANEANTE)

DUELO

Que se te escurra entre los dedos, cada vez que intentas
abrazarla, es el primer síntoma de que estás muerto. Aunque tú no lo
sabes. Todavía. Te empeñarás en seguir habitando sus alrededores, en
leer por encima de su hombro y continuarás deleitándote con su cuerpo
cuando se desnude. La sorprenderás buscando tu olor en esa manta que os
tapaba cada invierno, comprobarás cómo se rompe mientras escucha
vuestra canción favorita. Intentarás consolarla. Consolarte. De nada
servirá. Luego, una noche la verás acostarse con otro. Con otros. Al
principio, te irritará, hasta que en algún momento reconocerás esa
sonrisa que iluminaba su cara cuando la pillabas mirándote. Entonces,
lo entenderás todo y podrás marcharte.



Seudónimo: Veraneante

El invierno del alma (Cía)

Un hombre con traje impoluto y peinado bien cuidado entra en un banco. Los clientes que esperan su turno lo observan. Llama la atención, parece un tipo importante. Sin embargo, en su camino al mostrador vemos que las piernas le pesan y que su espalda está arqueada:
– Buenos días. Quería sacar 230.500 euros.
– De acuerdo. ¿Algo más?
– Sí, ¿tienen flores?
– No. ¿Por?
– Porque también necesito una razón por la que vivir.

Detalles que espeluznan (Alfandoc)

«Pues hay detalles que espeluznan. Que yo pueda visitar en su cuna a la bebé que fui, por poner un ejemplo», «Eso es imposible, mujer», «Conque imposible…».

Para demostrar lo contrario, la anciana toma la mano de su marido y echa a volar hasta llegar a una casucha ubicada en la periferia de la ciudad… «¡Pero si esa es nuestra nieta Magnolia!», «¡Qué nieta ni qué ocho cuartos!».

La abuela, amostazada, le da de picotazos a su marido por ser tan cabeza dura, se acerca a la bebé y le implora que cuando crezca no le vaya a dar el sí a un tipo llamado Jerónimo Rodríguez y, al cabo, vuela a reunirse con los demás pájaros de su bandada.

"Sombra" (García-Augustín)

Le he preguntado a mi sombra si está contenta. Pero no hay luz.