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viernes, 2 de mayo de 2025

Título: Control zeta (Seudónimo: Patay)

Ahora lo tiene claro. Ni siquiera una pandemia les ha hecho reflexionar, piensa. En cuanto recuperaron algo parecido a la normalidad volvieron con ella las desigualdades, las guerras y la contaminación, y se esfumaron de un plumazo la solidaridad y la buena fe. En consecuencia, concluye que lo mejor es dejar de intentarlo, reconocer al fin su fracaso y comenzar otra vez de cero.
 
Como hizo con los dinosaurios.

Apenas amanecía (Chapman)


APENAS AMANECÍA

El general tomó asiento frente a la mesa de su despacho. Cogió un bolígrafo y, sin ningún interés, firmó aquellos cuatro documentos. Apenas amanecía cuando sonó una descarga de disparos con armas de fuego y cuatro cuerpos sin vida cayeron al suelo. 

jueves, 1 de mayo de 2025

La Lluvia - Chaves Orwell

La Lluvia 

Está lloviendo.

Las gotas golpean el firmamento. Impactos amortiguados. Se avisan unos a otros para admirar juntos ese cielo de ondas que se entrecruzan y se fusionan, que se viste de figuras geométricas insospechadas.

Así es como los peces sienten la lluvia debajo del agua.


@ChavesOrwell

"MYKOLA" - VASIL PETROV

"MYKOLA"

Seudonimo Vasil Petrov

 

            ¿No trae su gorra? -dijo el sargento.

            No, y aquí dejo mis insignias, mi fusil, la pistola, el machete, mi casco, la mochila, mi chaleco, la chaqueta y mis botas -contestó el soldado Klozov, con la cabeza alta y mirando al sargento.

            ¿Deserta?

            Si.

            ¡Le harán un consejo de guerra! -exclamó violentamente el sargento.

            Lo sé -Mykola Klozov lo tenía muy claro.

            Años de cárcel.

            Prefiero vivir encarcelado, que vivir arrepentido de matar a otro hombre.

 

(Basado en un hecho real. Dombás, 13 de junio de 2024).

 

 

Un solo deseo (Pequenapekenina)

Un solo deseo

Lali aspira el aroma a vida de una campanilla. También a un ser diminuto. Este entra en su nariz.

—¡Qué oscurito!

—¡ACHÍSSS! —Lali estornuda.

El ser sale despedido entre una nube de polen y chispas de luz.

—¡Soy tu hadita! Pide tu deseo.

—¡ALUCINAAANTE! Pero otros peques lo necesitan más. Yo soy feliz.

—¡Cuenta, cuenta!

—Mis compis juegan conmigo poniendo chinchetas en mi silla o escondiendo mi fruta.

El hada crece de tamaño. Abraza a Lali. Ella siente, nuevamente, el cosquilleo de la barba de su papá.

—Siento haberme ido temprano. No es un juego. Es bullying. No estás sola.


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¿Y ahora cómo me quito el olor a ti?

Así empezaba la mañana de un día cualquiera de abril, una mañana llena de atascos mentales, de una chica cualquiera, no en un país diferente.
No era un amor extremadamente normal, era más que eso, pero no es explicable.
Uno quinceañero, el último de su vida o solo alguien más que entraba para irse.
El no darle importancia a ello no quitaba que lo pensase, que estuviera rebozada en sus recuerdos.
En el paseo por la playa, en la arena en sus pies y, como siempre, sola en lo que sentía, con un millón de personas a su alrededor, sonriendo para que nadie sospeche.
Su mente, a sus tantos años, se convertía en una adolescente loca por sentir; sus manos, un poco arrugadas por los años, se veían perfectas en la piel de esa persona, como si estuvieran pintadas en un cuadro del mejor pintor de una antigua época.
No sospeches del amante, pues en los mejores pensamientos podría ser la novela de una escritora o el sueño desquiciado de la locura.
Para ella, era la perfección más perfecta hecha realidad.
En otra noche poco pensante, pasará que...

"Crónica de lo invisible" (Virtudes)

 Salí a caminar, necesitaba aire fresco, dejar mi mente en blanco. Dejé el móvil y el bolso en el apartamento, salí indocumentada. 

Quería ser eso, nadie en esta vida... 

Era una noche preciosa, no había mucha gente, solo murmullos del aire y alguna carcajada en las hojas de los árboles al rozarse. 

Paré en una taberna, me gustaba su fachada, siempre me quedaba mirando esos dibujos antiguos y sus maderas decoradas, parecía una posada mágica. 

Respiré hondo y entré, algo me impulsaba a que lo hiciera, necesita beber, salir de la rutina, hacer algo nuevo. 

Bajé dos escalones, el local me gustó a primera vista, me transmitía tranquilidad y paz. 

Miré a mi alrededor intentando ver un lugar donde sentarme y alejada de las cinco personas que había en la taberna. 

Sentía sus miradas, como si un extraño entrara en sus casas, saludé y seguí caminando 

Decidí en un instante, me sentaría en aquella mesa apartada al fondo, detrás había un cuadro, cuatro ángeles que estaban jugando, me pareció divertido. 

A los cinco minutos llegó el camarero, muy serio, pero con voz muy amable me preguntó qué deseaba tomar, le pedí un café solo bastante fuerte. 

Saqué mi cuaderno de notas, mi lápiz y la goma, es lo único que puedo borrar de mi vida, mis locas palabras y alguna que otra falta. 

Mientras me tomaba el café observaba a mi alrededor, mi mirada se cruzaba de vez en cuando con las personas que estaban allí, se les notaba más relajados. 

Cogí mi lápiz y empecé a escribir, describiéndoles, sus formas de beber, sus gestos, sus voces que eran murmullos para no entorpecer al resto 

En la barra un hombre de unos cincuenta y tantos años, delgado, rubio y con ojos verdes, tenía un acento especial, no parecía de esta ciudad. 

Hablaba de política con el tabernero de unos sesenta años, parecían estar los dos en desacuerdo, pero me impresionó su forma de debatir, sin necesidad de alzar la voz. 

En la mesa de mi derecha una pareja de unos cuarenta años se veían enamorados, de vez en cuando ella tocaba la mejilla de él y él la besaba en la frente, se bebían el café muy despacio como si no desearan que se acabara. 

En la otra mesa, a mi izquierda, dos hombres de avanzada edad, unos ochenta años. Uno estaba leyendo el periódico y el otro haciendo crucigramas, con unas copas de coñac. 

Mirando a mi alrededor, me daban paz, como si el tiempo allí no pasara, me sentía como en otra época, como si al salir no fuese a encontrar todo como lo dejé. 

Pero también me sentía observada, ya no por ellos que de vez en cuando me miraban, sino como si alguien estuviera haciendo conmigo lo que yo con esas personas, observándolas. 

Miré a mi alrededor dejando en mi mente cada rincón de ese lugar tan simple pero a la misma vez tan mágica. 

Al girar mi cabeza, en la parte derecha de la barra donde apenas había luz, sentí una mirada...

miércoles, 30 de abril de 2025

Grandes catástrofes (Gratia Aluna)

Grandes catástrofes
Al despertar, pensó, Hoy va a ser un gran día, pero todo se torció pronto. Al salir, se encontraron con que la cosecha era escasa. Al volver, de repente la tierra tembló y se derrumbó el terreno, aplastando gran parte de sus compañeras. Cuando las sobrevivientes salían como podían, un incendio quemó los restos de las despensas y cuando parecía que no podía ser peor, hubo una inundación, lo que prácticamente acabó con casí todo y todas. Ella se salvó subiéndose a una rama mientras pensaba: Creo que hoy finalmente no ha sido un buen día para el hormiguero.

domingo, 27 de abril de 2025

En dos palabras (JOTAMER)

Allí está la Torre, perfilándose en el horizonte, majestuosa y altiva.
Su presencia, indicaba el final del camino para aquel humilde trotamundos; aunque aún no lo sabía. Unas hieráticas Moiras habían tejido los caprichosos hilos de su destino, acercándolo hasta ese lugar rodeado de sembrados bañados por el mar.
Pero nunca había oído hablar de aquel pueblo cuando comenzó su aventura, pertrechado con ligero equipaje e inquietudes juveniles. Ahora, estaba resuelto a conocer su nombre, pues no tardó en preguntar.
−Noble viajero, la historia ilustra que este pueblo, un tal Pacheco lo vino a fundar. −Recibió como única respuesta.

viernes, 25 de abril de 2025

El paraguas verde de Juan ( Hirameki)

Juan tenía un paraguas verde. No era un paraguas cualquiera. No lo usaba para la lluvia, ni para el sol. Lo usaba para imaginar mundos mágicos.

Un búho le dijo: "A veces los ojos cuentan lo que la boca calla", una tortuga le enseñó: "Lo importante es no dejar de intentarlo", un zorro susurró: "Las historias viven en ti". En el mundo de los gigantes,uno confesó: "También nosotros sentimos miedo".

Juan en cada aventura aprendió a expresar lo que sentía, a escuchar y a no temer equivocarse. Así, su paraguas no solo lo hacía volar, también lo guiaba por dentro de sí mismo.

jueves, 24 de abril de 2025

MÚSICA (Lv116)

Su vida siempre fue un continuo silencio. No pudo ir más allá de imaginarse cómo sería una sinfonía o un aria, la voz de Bruce Springsteen, Madonna o la de Joaquín Sabina. En muchas ocasiones miró intentando que la visión fuera el traductor de la voz de Plácido Domingo, Diana Damrau, intepretando "Reina de la Noche" o la de Anna Netrebko.

A su muerte, le dio exactamente igual el minuto de silencio que guardaron sus amigos.