Rosita, nació en un pueblecito. Tenìa un padre albañil y una madre mártir. Las monjas la enseñaron a coser y bordar y después de haber intimado un tanto torpemente con las cuatro reglas, a sus 18 años, sus huesos y poca carne fueron a dar a un taller de modista en la capital. Rosita, no era guapa, tal vez por eso el amor todavía no había llegado a ella, lo hacia con una tardanza del que su barato reloj era fiscal. Rosita, se consolò con la lectura y de tanto leer incluyò en sus sueños, amores, aventuras y piar de pàjaros. Rosita, nunca encontró la felicidad y se enfrentò de palabra y obra con su destino que no había solicitado.
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