viernes, 9 de enero de 2015

(QUIJOSAN)

DESTINO Y FATALIDAD
El tren se acercaba a unos 250 kilómetros por hora cuando Domitilo, hastiado de la vida, se precipitaba hacía los raíles. El maquinista lo vio arrojarse pero no pudo evitar atropellarlo. El frenazo fue de tal envergadura que el tren volcó y todos los pasajeros perecieron calcinados en el pavoroso incendio que se originó a consecuencia de la fuerte explosión causada al estrellarse el tren, después de atravesar la valla de seguridad, contra unos depósitos de de combustible situados cerca del lugar del accidente,.
 – El destino y la fatalidad se han aliado para ocasionar esta terrible tragedia que se ha cobrado 253 víctimas, concluyó la comentarista de televisión y esposa de Domitilo, después de  anunciar, entre sollozos la luctuosa noticia.

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