Su memoria empezaba a fallarle y no conseguía recordar bien las historias que años atrás le habían enseñado a soñar. Las mezclaba unas con otras. En su mente ahora don Quijote vagaba con Ulises, Macbeth había traicionado a Merlín, Tom Joad recorría sin rumbo los campos de Castilla, Gulliver había viajado al centro de La Tierra.
El polvo ganaba terreno sobre los libros que había ido coleccionando a lo largo de su vida, del mismo modo que la enfermedad lo ganaba sobre sus recuerdos.
Me miraba a mí y decía:
—¿Y tú, quién eres tú?
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