miércoles, 29 de julio de 2026

ALAS

 Siempre me han atraído las mujeres que saben volar. Por eso, cuando la vi hacer cabriolas en el aire a varios metros de altura sobre el lago, me enamoré de ella. No he parado hasta conquistarla y ahora, por fin, puedo deleitarme cada día con sus acrobacias. Me encanta observarla planear por nuestro apartamento mientras silba una melodía o descubrirla flotando en medio de la habitación con esa mirada tan frágil. Eso sí, cada vez que salgo de casa me aseguro de cerrar bien todas las ventanas. No vaya a ser que se escape, como me pasó con la anterior.

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