lunes, 27 de julio de 2026

El Naranjo de Tomás (La sombra del azahar)

El abuelo Tomás conocía cada rincón de Torre Pacheco. Sabía cuándo la tierra pedía agua y cuándo el campo guardaba silencio.

Cada mañana caminaba hasta su huerto y cuidaba un pequeño naranjo que había plantado junto a la acequia.

—Algún día dará sombra a alguien que no me recuerde —decía sonriendo.

Pasaron los años y bajo aquel árbol se reunieron niños, vecinos y familias enteras.

Cuando preguntaban quién lo había plantado, todos respondían lo mismo:

—Tomás.

Porque algunas personas se marchan, pero dejan raíces que siguen creciendo en la tierra que amaron.

 

 

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