Yo, que he vivido tantas vidas, no recuerdo casi nada de ninguna. Impresiones, fogonazos, cortometrajes. Estoy ahora frente al mar, sobre una toalla verde y amarilla. Creo que la toalla viene de mi segunda vida, la que desperdicié junto a Marc. El océano parece el mismo que el de la tercera, la única en la que disfruté una semana de vacaciones. Yo misma soy otra y distinta. La que pensaba que solo habría una existencia, y que casi toda ella sería mi hija, hasta que desapareció por allí, por este mismo horizonte, el último día de mi lejana vida primera.
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