martes, 28 de julio de 2026

Un vívido recuerdo (Gilda)

Nunca lo olvidaré, fue el día en que más alta me sentí. Desde la azotea, todo es claro, nada se iguala. No conozco atardecer más bonito que tus ojos observándolo con pureza: admiraste el sol poniente con un tono anaranjado en tus pupilas. “Desde aquí se ve el Mar Menor”, mencioné. Desearé siempre que no se marche esa sonrisa llena de curiosidad. Desearé que, aunque muera la tarde, te quedes aquí un poco más. Siempre fuimos amigos. La espera fue áspera. Y aunque los años me hayan revelado los secretos de tu corazón, el tiempo ha estado de tu parte.

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