Escribidor escrito
La Sombra Salada atormentaba a su clan. Harto de huir, el escribidor decidió enfrentarla, así que creó la Sombra Dulce: en una copa mezcló tierra con lluvia, espolvoreó alfabetos apócrifos y puso a reposar aquello entre el abrazo de Tierra y Lluvia, las gatas somnolientas en su equipaje.
Al séptimo día, fecha cabalística, despertó a las gatas con leche de tinta derramada para sustraer la copa. Luego contó tres veces hasta tres: cabalgó hasta la Sombra Salada que germinaba de la muerte solar. Como un guerrero, el escribidor vació su elixir.
Entonces su rugido fue traducido, sin querer.
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