martes, 11 de septiembre de 2018

Título del microrrelato: "El inconmovible" (Seudónimo literario: Piel Divina).

El inconmovible

Mi papá era inconmovible. Era una piedra humana. Me corté las venas con una gillette y ni una lágrima derramó. Empecé a tomar whisky a los ocho años, y él leía indiferente revistas porno en el living.

Él tenía una obsesión con los libros. No podía parar de sumergirse en las palabras ajenas. Entonces decidí un verano que pasamos en Colonia regalarle al Río de la Plata su edición del "Nombre de la Rosa", de Eco. 

Enloqueció. Me tuvo con la cabeza sumergida bajo el agua durante siete minutos.

Yo me alegré. Por fin había logrado mover a la roca.

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