Leyenda urbana
A punto de dar la doce unos pasos acompasados como el tic tac de un reloj resonaron sobre la acera. De pronto se escuchó un fuerte golpe. Luis miró por la ventana. Un desconocido le hizo señas con la mano. “¿Qué oscuras intenciones tendría?”. Temeroso, avisó a la policía. El coche patrulla llegó rápidamente. Un agente habló con el extraño. Después lo agarró del brazo y lo introdujo en el auto. Luis se sintió como un héroe. Más tarde, en el hospital un anciano era atendido del grave esguince sufrido esa noche.
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