Pasó toda su niñez entre el desierto y la nada, rodeada de cabras y de pobreza. Jugaba con las piedras, hablaba con el sol, no sentía hambre porque era una sensación tan desconocida para ella como constante. La infancia es la etapa más feliz de la vida en la cual la inocencia y la inconsciencia son dos habilidades vitales que se van debilitando al crecer.
Se enamoró de un chico valiente que pasó por allí sin querer quedarse, un chico que la destrozó la vida al mostrarle otro mundo que no conocía.
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