viernes, 22 de enero de 2016

Cariño, me voy al pasado, vendré a cenar (H. G. Wells)

Odio cuando mi marido viaja al pasado con la máquina del tiempo. 

Quizás es por su clon que se queda conmigo en el presente. Es él, es mi marido, pero no sé, me siento incómoda. Además, cambia repentinamente de sitio, de ropa, de peinado. Es imposible mantener una conversación, ¡me pone de los nervios!

Yo no le digo nada cuando vuelve, pero lo nota. Lo sé porque últimamente no viaja muy lejos y se pone a cambiar mis recuerdos, regalándome flores, preparándome el desayuno... Piensa que no me doy cuenta. Naturalmente, me hago la loca.

Otra vez llega tarde a cenar. Iría a buscarle, aunque no sé... Llamadme antigua, pero no me veo dejando a nuestros dos clones a solas.

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