Salte aquel charco para hablar con alguien, nunca encontré a nadie y supe que debía agradecerlo. No me molestan las opiniones pero en ese momento solo necesitaba escuchar la mía. Estaba de mal humor y decidí no pensar. Pasó una mariposa verde y me puse alegre porque era de mi color favorito y eso fue agradable. Se alejo y note que mi humor había cambiado. Agradecí el andar de la mariposa, note que en realidad no estaba sola, había miles de sentimientos que me acompañaban en ese momento, elegí los que mejores que hacían sentir, los agradecí. Me aleje de ese lugar dejando mi mal humor y llevándome lo mejor.
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