viernes, 22 de enero de 2016

Pedrito (Orly)

La habitación estaba fría. El miedo, la angustia y el placer se mezclaban en el aire. Una criatura se encontraba inmóvil, tenía los brazos atados y una mordaza en su boca para que sus quejidos no se escucharan. Se retorcía del dolor con cada nuevo ataque, no había descanso. El otro adoraba el poder y el control que tenía. En ese cuarto, diez minutos se sintieron como años.


Él tomó a la criatura y la sacó del cuarto, la miró y le dijo: "Pedro no hagas escándalo. Ahora, ve rápido a ponerte tu túnica de monaguillo, recuerda que es domingo y tenemos Misa". Como todo buen niño de diez años Pedro se secó las lágrimas y obedeció.

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