viernes, 22 de enero de 2016

Deudas (Match)


Deudas



Almeida nos hacía pasar a su casa, nos ofrecía café y me dejaba jugar con su colección de monedas mientras atendía a mamá. A la hora de la siesta, recorría las calles vacías en su bicicleta sustituyendo su expresión alegre por una llena de arrepentimientos. Un día no pude contenerme y, en un arrebato de rebeldía infantil, me acerqué a la puerta en la que él siempre esperaba pacientemente. Mugrienta, agrietada, descolorida.


    Gasté la mitad de mi vida juntando valor para confesarle mis sentimientos— Admitió cuando le pregunté al respecto, sin quitarle los ojos de encima a la puerta— ¿Así que, ahora que ya no está, por qué no gastar la otra mitad pidiéndole perdón por habérmelos guardado?

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