Una demostración de fuerza
Era la estación de invierno, y los pájaros seguían viniendo a comer a mi jardín, a veces pensaba que si sacase mi escopeta me los cepillaría a todos, luego lo meditaba y me daba cuenta de que ellos no tenían la culpa, esta era de mis perros que nunca se comían la comida que les echaba en el plato, y esto me sacaba de mis casillas.
Era un hombre selfmade y cuando me llevaban la contraria los pelos se me ponían de punta y sacaba mi más horrendo aire de monstruo irredento.
Así que cogí mi escopeta y apunte al cacharro de la comida, atizándole varias veces, lo deje triturado con los balines, después saque el cargamento para cazar patos y apunte a mi garganta, mi cabeza salió por los aires.
Ernesto.
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