Dejan de tener sentido mis palabras. Mi corazón entonces deja de latir en un breve instante en el que soy feliz.
Quizá la miseria de mi existencia se resuelva en un breve suspirar, en un único segundo eterno. Cuando deje de respirar. Quizá la muerte no es más que la plena conciencia de lo inútiles que hemos sido.
La absoluta conciencia. Y después la nada.
Y es entonces cuando el dolor no existe y el frío se vuelve caliente.
Y todo lo que es, ¿realmente deja de ser? Pues todo lo que hoy es luz, mañana será oscuridad. Y todo lo que hoy es, mañana no se podrá nombrar.
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