miércoles, 6 de marzo de 2019

Corrección del habla (Tío Romito)

 

Soy un admirador del cuidado que los colombianos ponen en sus palabras. Pareciera un pueblo de literatos. Lo comprobé cuando fui testigo de los sucesos de abril de 1948, acaecidos a raíz del asesinato del candidato Jorge Eliézer Gaitán, conocidos como "El Bogotazo" (1948) en donde quedó demostrado que allí -como en cualquier parte del mundo- lo que nos separa de la barbarie es una delgada costra de civilización tan frágil como una galleta.

En de los saqueos y enfrentamientos callejeros vi una pancarta improvisada que decía:

"La horca para el Excelentísimo señor presidente, Dr. Ospina Pérez".

 

Tío Romito

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