El polvo se acumuló en mi garganta reseca, no puedo respirar,
despierto fastidiado. Entreabro los ojos, gruño, otra noche sin
dormir. No mires la hora, sólo conseguirá enojarme más. Ella reposa a
mi lado, me acuno en su pecho conocido, el olor es maravilloso.
Quisiera quedarme ahí, pero la luz del taller parece encendida. La
despierto frustrado por mi incapacidad de llegar al taller solo. Se
levanta mecánicamente. Apagamos la luz y regresamos tediosamente al
dormitorio. Me sumerjo en la oscuridad para disfrutar la relajación de
dormir. Ella se voltea, y mirándome pregunta: "¿Dónde está Pablo?"… yo
soy Pablo.
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