Recuérdame. El ver tus amigables arrugas me hace feliz. Nunca fui tan niño como en tu regazo,ni tan libre. A compás lento,sinfonía preciosa y triste te declara la guerra,pero tú,victoriosa de alguna batalla,te atreves a pronunciar mi nombre mientras me agarras la mano y sonríes por un breve espacio de tiempo,que a mi me alimentan el alma. Te escribo a ti,que ya no estás. Aún con el poder que tu mente al final no tuvo,la repercusión de tu meritoria vida me hace tirar,incluso con una cuerda atada al cuello,lo juré. Recuérdame. Mi luz sigue siendo tu nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.