Círculo cerrado
el niño viejo
Persigue tus sueños; nos dijeron,
no seas tan dormilón; me reprocharon,
no tengas prisa; me aconsejaron,
los vi escapar y se esfumaron.
A Sonia por ser tan impaciente al final la hospitalizaron
A Víctor por no verlas pasar se le chocaron.
Un día, perdidos y humanizados, ambos se encontraron,
otra vez más esta sí, se miraron, se gustaron, se saludaron, rieron y hablaron.
Sonia juzgó paciente hasta que él diera el primer paso.
Víctor lo dio impotente y precipitado.
Tropezó y se cayó saliendo bien parado y magullado,
pues una mano se tendió, y entonces lo comprendió.
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