CUENTO REDONDO.
"Érase una vez unos muñequitos multirraciales. Con el sol matinal, juegan al escondite, a polis y ladras (guiados por la mano del niño que juega a Dios; la paz les arrulla). Si prístina crece la tarde, la rayuela o la comba. Si la noche clara se les echa encima… sueñan veleidades sobre la yerba".
-¡Mamá!... –el niño que narra un cuento del mundo a su hermanita pequeña se sorprende: los muñequitos se le van resbaladizos de las manos como pescaditos; gozan con vida propia de la magia que une sus manos vivas en el Corro de la Patata.
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