DESPERTANDO
Recordaré quién he sido cuando llegue allí. Será igual que despertar de un sueño y olvidar que perdí parte de una vida. Siento que todos mis recuerdos se desvanecen, se alejan de mí y ya no son importantes. Ella murió sin reconocer la huella que había dejado en nosotros. Maldita enfermedad del olvido que nos expulsa de nosotros mismos alejándonos de nuestra memoria sin conmiseración y nos condena a vivir en el exilio en un mundo que desconocemos. Quizás en el otro lado sea eso, un mal sueño del que despertamos.
Monor
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