Mamá, llaman a la puerta
Me quedo mirando a mamá por un largo rato. Como siempre, allá desde su sofá escucha la televisión a todo volumen.
Esta mujer…
Llaman a la puerta. «Mamá, ¿no lo oyes?», le digo molesta. Se levanta al cabo de un rato, cuando finalmente repara en los golpes, y se dirige animadamente hacia la entrada. Me figuro quién será.
Pobrecita, ella que estaba tan tranquila… Me habría gustado posponer el disgusto un poco más. Pero supongo que, tarde o temprano, alguien le tenía que dar la noticia de que he fallecido…
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