Eligió el hotel por lo bello del entorno y lo grosero del dueño. Salió del baño con sales aromáticas, ya estaba frio. Terminó el cigarrillo, vació el segundo bote de pastillas y la quinta copa de vino. Todo lo tenía preparado para el viaje, aquel del que nada esperaba y esperaba todo. Nunca es tarde para emprenderlo, salvo cuando ya lo has hecho. La nota y la documentación preparada, arreglada y maquillada, con el alma liberada y la mente aturdida, se recostó, a la espera de su partida.
Nota: "Cáncer. Ya estaba muerta"
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