martes, 10 de marzo de 2020

RETORNO A ÍTACA (PAPYRUS)


Terrenos ocres, amarillentos, verduzcos, desde la balconada de la recordada casona. Monotonía un tanto olvidada desde la muerte del abuelo. En los saludos de los mayores en la Plaza se reflejan a un tiempo en ojos acuosos, la tragedia polvorienta en osamentas de piedra, junto a un atisbo de esperanza.

Los pueblos de la comarca necesitaban desesperadamente otro médico, para poder permanecer. Ahora, esa médica soy yo. Veo otros colores en la vega, deseosos de tractores y risas de niños; los de aquellos que ya han vuelto a Ítaca.

Sonrío. Quizás el abuelo siempre lo supo.      

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