lunes, 9 de marzo de 2020

(¡Sorpresa, sorpresa! de Olah)

   –Llegará pronto mi marido. Date prisa.
   –Hace un momento me pedías: ¡Más despacio, más despacio!
   –¡Pero para eso te pago! Coge tu maldito dinero y lárgate de una vez.
   Él ya no contestó; cogió el dinero de la mesilla y salió tan rápido que no se percató de la sombra que se hallaba sentada en penumbra en la escalera desde hacía más de una hora, exactamente el tiempo que había salido antes de su trabajo; había llegado a su casa y tras abrir la puerta con cautela y escuchar los significativos sonidos provenientes del dormitorio había decidido esperar allí.

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