Enterarnos de que no podemos salir y vivir igual que siempre pero ahora con permiso gubernamental. Ralentizar los latidos, estirar para soportar los días solas mi nena y yo en casa.
Hacer kintsugi con platos trizados y óleo; ver documentales sobre el dolor humano; leer – escribir – corregir - repetir; inventar certámenes; escuchar discos viejos; hacer yogurt y pan casero; salir al balcón a las 9 a acompañar los aplausos con mi cuenco de metal; llorar de risa inventando diálogos entre gorriones; escuchar el 'veo veo' gritado de los vecinos andaluces; plantar; suspender la sociabilización ahorrándome las excusas para no salir.
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