Aquel día, como cada domingo desde hacía 5 años, salió de su casa para encontrarse con su padre. Quería contarle tantas cosas… como que había conseguido un trabajo fabuloso y estaba muy ilusionada, o que el día anterior su nieto había dicho su primera palabra ("pan") … Estaba deseando escuchar a su padre decirle "qué orgulloso estoy de ti, hija".
Cuando al fin llegó a su destino susurró "ya estoy aquí, papá", levantó la vista, leyó esas 4 palabras "Cementerio de La Almudena" y con su ramo de rosas blancas, entró.
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