El Tatuaje
Se vio con la esperanza de tenerlo como compañía nuevamente, pero él se había borrado para siempre. Por su sangre ya no corría su presencia. Fue entonces cuando lloró buscándolo desesperadamente. De repente, escuchó su sonrisa, era una mezcla rara de sentimientos. Él la miró y se sentó a su lado; ella le susurró algo y su rostro cambió dibujando una incomodidad inusual. Él temblaba, mientras que de su cuerpo se desprendía la tinta que le había dado forma a su figura, sintió el calor del láser que lo apagaba y desapareció. Ella sonrió, cerró los ojos y murió.
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