En sintonía La reina movía los labios sin sonido. El arbolito de navidad parpadeaba caído sobre la alfombra ajada. Arturo dio una calada honda y la ceniza cayó sobre la lana del batín. —Deberías acostarte —dijo. El sillón de al lado continuaba vacío. Arturo apagó el cigarrillo en el armazón de cerezo del reposabrazos, cambió al canal TodoComedy y subió el volumen. Las risas enlatadas ahogaron los golpes que trepaban desde el sótano. Dos candados nunca fueron suficientes para ella.
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