Un día de pesca
La casualidad o el karma hizo que Pedro tomara el turno antes. La pescadera no entendía la insistencia de Pedro en confirmar que aquellas lubinas eran las últimas.
"¿No ibas a traer sardinas?" preguntó su mujer cuando se sentaron a la mesa.
"Era una oportunidad que tenía que aprovechar" contestó Pedro y al recordar que odiaba las lubinas añadió: "¿Algún problema?".
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