Junto al fuego se acurrucan unos simios. Una isla de luz en medio de una oscuridad interminable y hostil. Uno de ellos está terminando una historia.
—… y entonces, mientras cagaba, se lo comió un león.
Se hace un silencio para valorar la tragedia del infortunado, solo roto por un cacareo rítmico. Se miran entre ellos para averiguar de dónde parte ese extraño sonido. El causante de ese soniquete se está llevando las manos a las tripas como si le dolieran. Su rostro está contraído de una manera inédita. Todos le miran asombrados.
El primer ser humano está riendo.
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