Margarita, Ramón y Esteban esperaban impacientes la llegada de la hora, pero el reloj seguía estropeado. El correo no se recibía, porque un virus atacó al sistema. Los gallos dejaron de cacarear pues no sabían qué hora era y, además, tenían un problema de identidad sexual. Lucía se quedó sin premio debido a que su correspondencia no llegó y su teléfono estaba sin batería.
Pero a todos estos seres les unía algo, ahora no recuerdo la palabra exacta, pero en cuanto arreglen mi Tablet, entro en Wikipedia y lo soluciono.
¿FIN?
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