VUELO
Cogió aliento, se inclinó hacia adelante con la mirada fija y, mientras exhalaba el coraje, escuchó el llamado de la gloria, sabía que el coro que siseaba en el casco se unía al empuje puesto en cada giro de los pedales. La concentración no le permitía sonreír, el manubrio temblaba como orgasmo inminente, como flor en lluvia, como hembra pariendo una vida inquieta, como la vida pariendo una gloria nueva, gloria del salto al triunfo anhelado…
Entonces, sentir el poder del último impulso al borde del vacío, y saltar. Volar al infinito, reír mordiendo el sol, unir la nuca a la espalda en media parábola y emprender el descenso. Ver la realidad acercarse y venirse en el aterrizaje. Plaf!
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