La Luna de Sangre
Una noche la luna preguntó al sol, ¿quién había escogido el orden en que ellos debían salir?, ya que ambos podían iluminar el día o la noche. El sol sonriéndose le respondió, tú estás en la noche para acompañar a las estrellas que a mi lado no se ven e inspirar a los enamorados que te miran, y yo estoy en el día para lograr que las nubes se vean y dar calor al mundo, es así como el valor de un ser no se determina por lo que hagamos solos, sino por la utilidad que demos a las capacidades que tenemos para servir al universo. Y la luna avergonzada de haber tenido envidia, esa noche se tiñó de rojo.
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