Regina rompió la última taza de porcelana china de las que su madre heredó de su bisabuela.Las demás no habían resistido a la infancia de sus hermanos. Aquello fue un accidente, lo mismo que dijo el Doctor Rivera sobre la muerte de su hermano Silverio. Recogió los pedazos y cuando miró de nuevo su anillo lo encontró bañado en su propia sangre.No era la primera vez que lo veía ensangrentado y pensar en ello la inquietaba y la hacía sentir orgullosa a la vez, por la perfección de su crimen.Mientras tanto la viuda del Doctor lloraba todavía su repentina muerte y se preguntaba si descubrir el desliz cometido con Silverio Buenaventura lo habría conducido hacía el suicidio.
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