Aquí estoy sentado en una de las bancas del parque central, esperando a la mujer más maravillosa que puedas imaginar. Ella es de esas pocas mujeres a las que les agradas sin tener que aparentar nada, que nunca te hacen sentir solo o estúpido, de las que con su sonrisa y amabilidad pueden reparar lo que está roto.
Yo sólo soy su amigo, pero cómo me gustaría ser algo más. Y aunque eso jamás ocurra, no me alejaré de su lado; porque el mundo es mejor cerca de ella.
Tiene un hermoso cabello castaño y su piel es blanca, pero lo que más llama mi atención son sus labios. ¡Ah! Lo que yo daría por be…
— Hola extraño.
— Hola Joanie.
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