ÓSMOSIS INVERSA
En un sillón de terciopelo, detrás del mostrador de aquella librería, descansaba la muerte con la cabeza inclinada hacia delante y una bata raída sobre su cuerpo descarnado. Las cuencas de sus ojos parecían seguir leyendo el libro abierto sobre sus piernas. Rafael lo cogió, sopló la cubierta, y una marabunta de personajes polvorientos remontaron los haces de luz hasta posarse en las estanterías.
Nunca debió pasar sus dedos por aquellas páginas. Perplejo, comprobó cómo se dibujaban letras y palabras para escribir misteriosamente su propio nombre, sus recuerdos, imágenes, sueños y proyectos. Era demasiado tarde cuando quiso detenerse. Se veían ya las falanges descarnadas de sus dedos y los estantes de la librería crujieron anunciando un proceso irreversible.
Seudónimo: Rafael
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