viernes, 22 de enero de 2016

Un día de playa (Araluc)

La niña miraba las piedrecitas que había recogido esa mañana en la playa, mientras recordaba la sensación del sol posado sobre su menudo cuerpo y como se había reído persiguiendo a un cangrejo por la orilla, hasta que lo engulló una ola y desapareció. Experimentó de nuevo la emoción que le había inundado al ver por primera vez el mar, la magia al descubrir ese azul inabarcable.

 

Ahora, llegada la noche, mojada y aterida de frío, sintió cansancio. Sentada en el regazo de su madre podía percibir como esta temblaba de forma incontrolable y allí, en ese bote zarandeado por un viento incesante y rodeada de desconocidos, recordó al cangrejo, y sin saber muy bien por qué, empezó a llorar.

 

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