EL TENDAL
Cuando Celeste y Estela compraron la casa sobraba espacio por todas partes. Con el paso del tiempo, tuvieron que ir tendiendo los sudores de las noches y los restos mugrientos del trabajo que, cada día, quedaban pegados a las ropas. Este verano han decidido buscar una casa más grande, donde puedan tender las noches y los días del resto de su vida.
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