Miré a través de los barrotes de la ventana el color de la noche, y el cielo me devolvió la sombría negrura de una bandada de cuervos. La dudosa luz del alba se resistía a anunciarse. No había conseguido pegar ojo desde la víspera. Levanté la pluma y el relato se detuvo. Del patio seguían subiendo los sórdidos ruidos de los carpinteros golpeando las maderas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.