Felícitas tropezó. En el lugar donde cayó al suelo encontró una fosa clandestina y ahí los huesos de su hijo. La S de su nombre se derrumbó primero. El resto de sus letras la siguió en picada. Los renglones, las líneas, la tinta desaparecieron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.